Por: Cartas de los lectores

La estrategia de la desobediencia civil

Con este pequeño comentario creo abarcar varios temas no sólo sobre Colombia, sino también apuntar a la relevancia de la crisis actual de la plutocracia global, como bien lo describe Paul Krugman (El Espectador, octubre 16, 2011).

Cuando a las sociedades las sumergen en profundos desequilibrios de valores y principios, al extremo que capitalistas, gobernantes, dirigentes, algunos ciudadanos y medios de comunicación sean escuderos y cómplices de los corruptos, sólo la población civil unida podrá darse la solución mediante la continua protesta pacífica, la denuncia y aprehensión de los criminales y los cambios de los representantes ante el Estado, mediante el selecto voto y la gran participación ciudadana. Si los gobiernos no cumplen con el programa prometido y continúan con el derroche, corrupción y engaño al pueblo soberano, se debe propiciar como estrategia nacional la desobediencia civil. Y por medio de la lucha pacífica, levantar musculosas democracias que velen, respeten y gobiernen en beneficio de todos los asociados, bajo los derechos fundamentales de la igualdad y el consenso. No vaya a suceder que las democracias plutócratas tengan que sucumbir ante revoluciones sangrientas.

Ómar Muriel Arango. Medellín.

La Octava Sinfonía y el Jorge Eliécer

Unimos voces con Fernando Toledo para reiterar que definitivamente la Octava Sinfonía de Mahler fue un grandioso suceso. Sin embargo, algo fácilmente comprobable y que no mencionó el columnista fue el hecho de que la capital cuenta con un escenario de características excepcionales que ha sido eclipsado injustamente por su vecino del norte, el Teatro Mayor. A partir de este memorable evento, es hora de que la Alcaldía Mayor y el Idartes se den cuenta de ello y le devuelvan su importancia con una programación sostenida y de calidad, así como la posibilidad de entregarlo definitivamente a la Orquesta Filarmónica como su sede permanente. La Bogotá del siglo XXI admite y merece más de un polo cultural, dada su dimensión metropolitana y el cada vez más creciente interés de sus ciudadanos por una oferta de alta calidad en todas las manifestaciones escénicas.

Daniel Castro. Bogotá.

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