Por: Arturo Guerrero

La eutanasia y el hombre de la risa

Que en los últimos minutos se le burle la eutanasia legal a un anciano adolorido, es una tragedia. Pero que el escamoteo de esta muerte pía afecte en la semilla a un caricaturista, es una comedia.

Tragedia, pues imagina uno el abismo de paciente y familia durante la deliberación acerca de semejante tajo único e irrepetible. Una vez consoladas todas las consideraciones del afecto, acordar día y hora para la ceremonia drástica ha de ser opción como de dioses.

Sentir el agotamiento del tic tac voluntario que entregará esa vida bella a la incógnita, significa aceptar por primera vez una tarea pesada para hombres. Siempre la tuvo el destino. Y cuando ya todo ha sido acogido por neuronas y entrañas de entre casa, ¡recibir el portazo de la negativa! Deshacer despedidas, regresar con el apellido octogenario a las rutinas prosaicas.

El hecho de que ´Matador´ haya sido en este trance el vocero público de los González tal vez no se deba únicamente a su fama como dibujante astuto de las lacras de Colombia. No la celebridad, sino el humor lo destacó para contar la historia.

Expliquémoslo con un aforismo de Cioran, filósofo rumano del furor. ¨Todos estamos equivocados –escribe en ´Desgarradura¨-, excepto los humoristas. Únicamente ellos, riéndose de todo, han intuido la inanidad de lo serio y hasta de lo frívolo¨.

La muerte tiene de ambos, de lo serio por lo impenetrable, de lo frívolo por lo semejante a la vida. ¿Quiénes éramos antes de nacer? Tal vez lo mismo que seremos luego de morir. ¿Quién determinó lugar, momento y circunstancias de nuestra aparición en el planeta? Quizá las mismas fuerzas de enigma que propiciarán nuestra desaparición del mismo.

De modo que nuestra insignia es la insignificancia. Nadie nos consultó para existir, nadie lleva la cuenta exacta de nuestro reloj vital… o mortal. Brizna, es la palabra seleccionada por el poeta para definir esta fragilidad: brizna al viento. Eso somos.

Esto es lo que sabe, por intuición, el humorista. Si vida y muerte se dan mano en inanidad, riámonos de todo pues todo es menos pesado que este par de enigmas supremos. De ellos hacia abajo, las demás ocurrencias del destino palidecen en trascendencia.

´Matador¨, su padre y demás familia no han mostrado más que coherencia. Teniendo claro la inanidad de lo serio, dispusieron tomar control de los padecimientos paternos y suprimir la solemnidad que suele acompañar los dispositivos de la muerte.

El mismo Cioran apunta diáfano e irónico: ¨si la muerte no fuera una solución, el hombre habría encontrado ya un medio de evitarla¨. Hace 36 años, cuando publicó su libro, la eutanasia no era legal. Hoy lo es.

El caricaturista ha actuado con humor, por eso ha hablado sin voz quebrada en los medios, por eso incluso ha publicado dibujos en que su padre y sus arrugas son protagonistas. Y como observa el filósofo, tal vez la sociedad esté equivocada, excepto el hombre de la risa.


[email protected]

569965

2015-07-02T23:29:11-05:00

column

2015-07-03T02:35:22-05:00

none

La eutanasia y el hombre de la risa

35

3072

3107

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Arturo Guerrero

Vigilancia totalitaria o revolución humana

Inyectar valor al acuartelamiento

El factor fémina

Venezuela y la sustracción de materia

Las obstinaciones del miedo