Por: Guillermo Fischer

La feria de las vanidades

La Cámara de Comercio de Bogotá ha lanzado recientemente un concurso arquitectónico internacional para un auditorio de 25.000 m², en la Feria Internacional de Bogotá, cuyo objetivo principal es “… que sea un ícono.

Un símbolo que represente la Bogotá del futuro, que represente una visión dinámica, sostenible e incluyente y que se convierta en un ícono urbano de la talla de la Torre Eiffel de París, la Ópera de Sydney y el Museo Guggenheim de Bilbao”, según dijo la presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá. La página web del concurso añade que “el Producto Interno Bruto de Bogotá se incrementará en un 8,4% tras la ejecución del proyecto”.

En el gremio arquitectónico, este tipo de estrategia se conoce como el ‘efecto Bilbao’, consistente en que por medio de la construcción de un edificio icónico, diseñado por un arquitecto estrella internacional y acompañado de un gran despliegue  mediático, se logra promover el turismo e incrementar los ingresos de la ciudad.

Para lograr el objetivo, se requieren ciertas condiciones de visualización: debe ser ruidoso visualmente, condición que no tendrá mayor problema en cumplirse, ya que diseñar un edificio que sea estridente es relativamente fácil, mientras que es más difícil lograr lo sutil y lo poético.

También es indispensable que pueda ser observado desde buena parte de la geografía de la ciudad, convirtiéndose así en referencia geográfica. El problema radica en que el lote, el actual parqueadero de la Feria, está ubicado en una de las zonas más bajas de la ciudad, sólo tiene dos fachadas y carece de vías importantes a su alrededor para ser apreciado. A estas dificultades se suma su baja altura útil,  no más de 4 o 5 pisos. Supongamos que se le puede hacer un “moño” al edificio tal como el pez que Gehry, el de Bilbao, le puso encima a un edificio en Barcelona, lo cual no le daría altura suficiente para ser notorio visualmente.

El problema es que se le está apostando a la capacidad icónica del edificio para lograr el aumento del PIB, entre otros aspectos. Todo lo anterior me hace pensar que el ‘ícono de Bogotá’ no va a ser tal, y que los más beneficiados con esta estrategia publicitaria serán quienes posen acompañando a la estrella internacional durante el concurso, diseño, construcción e inauguración del edificio en periódicos, revistas internacionales de arquitectura y alguna que otra de farándula internacional.

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