El país de las maravillas

La fiebre está en otras partes

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No es responsable dejar al autocuidado la suerte de la salud y vida de los colombianos ahora que de la cuarentena quedan vestigios. Pudo más la presión del empresariado y gremios que las recomendaciones científicas de insistir en el aislamiento preventivo obligatorio. Desde esta semana estamos en plena ley de la selva.

Se entiende que los gobiernos distritales no quieran cargar con el sambenito de haber enterrado la economía, no obstante su genuino interés por mantener a raya la expansión de la pandemia, mientras el gobierno Duque sigue en lavatorio de manos. Pero no es serio que ahora quedemos a expensas de la “responsabilidad individual, autogobierno o conciencia de riesgo” para evitar el desarrollo desmesurado del contagio, como lo recomienda el Instituto Nacional de Salud, sus últimos cartuchos una vez rotas casi todas las talanqueras.

Y no es serio porque si en algo ha fallado el Gobierno, aparte de eficiencia, es en pedagogía. No pueden esperar que imaginarios históricamente construidos desaparezcan por decreto; menos, en medio de la barahúnda de medidas, correcciones, cambios y excepciones que evidencian la improvisación en la toma de decisiones y sus contradicciones, y dejan un maremágnum de confusión.

Echarle la culpa a nuestra “proverbial indisciplina” es bajarse del burro por las orejas sin evaluar que el cansancio, la fatiga, la desesperación y el miedo de la población tienen origen, en un buen porcentaje, en la falta de claridad de la comunicación política, en la delegación de responsabilidades de unos en otros y en la falta de un criterio unificado del poder.

Eso explica que autoridades de grado bajo, alcaldías menores, administraciones de conjuntos residenciales, policías, vigilantes y los mismos ciudadanos vayan añadiendo caprichosamente nuevas normas a sus congéneres, en medio de pleitos y riñas, en nombre de la protección de la salud.

En vez de seguir decretando, es hora de recoger y simplificar con una masiva campaña pedagógica. Pero, sobre todo, no es momento de eximirse, depositando toda la culpa en la población y su presunta falta de cultura ciudadana. La fiebre está en otras partes.

www.mariomorales.info y @marioemorales

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