Por: Harry Sasson

La flor de oro

La suavidad de los langostinos se casa deliciosamente con  la alcachofa y la delicada especia.

Cuando la primavera llega a los campos de Castilla-La Mancha, en España,  un tapiz color violeta se forma por las flores de la rosa del azafrán, cuyos diminutos pistilos son la especia más exótica y preciada del mundo. A tal punto que ha sido llamada “oro rojo” ya que su valor gramo a gramo es tan elevado como el del dorado metal, alcanzando los 1.300 euros por kilo.

La razón de su elevado precio es que en esta región española el azafrán se recolecta manualmente, es decir, las señoras de las comarcas, arrodilladas en el suelo arenoso, arrancan uno a uno cada pistilo con la punta de su pulgar. Es tan engorrosa esta labor que se necesitan 85.000 flores para completar un kilogramo de azafrán, y en toda la región de Castilla-La Mancha, la principal zona productora de azafrán en el mundo, tan sólo se producen unos 3.000 kilos al año. El efecto de esta escasa especia en la cocina es alucinante, pues aporta una particular coloración dorada a las preparaciones y un sabor inigualable.

La buena paella, la realmente española, debe llevar las notas características del azafrán, por ejemplo, haciendo que el paladar experto reconozca cualquier impostura. Como parte de mi serie de recetas con hierbas y especias exóticas quiero presentarles esta preparación en la que uniremos dos delicados sabores: los langostinos y el azafrán. Mi primera opción era utilizar bulbo de hinojo, que junto con el “oro rojo” resulta en una combinación perfecta. Sin embargo, sólo tenía corazones de alcachofa en mi alacena, y realmente me sorprendió el resultado.

Langostinos con corazones de alcachofa y azafrán

Ingredientes para 4 personas

4 langostinos por persona

4 cucharadas de mantequilla

3/4 de taza de crema de leche

1 pizca de azafrán al gusto

1/2 taza de vino blanco

8 corazones de alcachofa limpios y cocidos

Sal y pimienta

Preparación

En una sartén en seco y a fuego bajo tueste levemente el azafrán con mucho cuidado para que no se queme y luego desmenúcelo con los dedos. Agregue el vino blanco y deje a fuego medio bajo hasta reducir a la mitad. Sazone los langostinos con sal y pimienta, y en otra sartén aparte dórelos junto con los corazones de alcachofa. Cuando estén casi listos agregue el té de vino y azafrán. Luego, integre la crema de leche y deje reducir un poco. Rectifique la sazón con sal y pimienta, y sirva. Si quiere utilizar hinojo a cambio de los corazones de alcachofa, córtelo en julianas y dórelo un poco en la mantequilla.

 

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