Por: Humberto de la Calle

La foto de la largada

MÁS ALLÁ DE LAS VOLÁTILES CIFRAS de intención de voto, la encuesta de El Espectador trae información subyugante.

La más importante es la canibalización del Partido Liberal. Santos se lleva el 28,7% del voto liberal. Y Noemí se alza también con el 23,9%. El liberalismo es tributario de todos y recibe muy poco de los demás. Todavía una gran masa de liberales camina por los senderos del uribismo como lo predijo Turbay Ayala. Por su parte, es dudoso que la estrategia de afianzar el mensaje estrictamente partidista esté dando resultado.

Luego viene el examen regional:

Santos reparte su 34,2% en forma homogénea en el territorio, con excepción de una ligera baja en el suroccidente y en Antioquia-Eje Cafetero, porque en esta región es alto el voto de Noemí y Fajardo, quien es casi inexistente en Bogotá y en la Costa.

Mockus es muy bogotano, algo obvio por su hoja de vida. Casi que duplica su propio promedio (10,4%) en la capital. Se sube al 19,4, logrando un empate técnico con Noemí. En cambio cae a la mitad en Antioquia-Eje Cafetero, porque lo desplazan Noemí-Fajardo.

Petro, por el contrario, está muy ligado a la Costa Atlántica y, en cambio, cae a la mitad de su promedio en Bogotá.

Vargas es homogéneo, aunque supera su promedio en Bogotá. Pasa del 6,1% nacional al 9,1%. Es una curva bastante parecida a la de Pardo, sólo que éste encuentra su pico más alto en la Costa Atlántica.

Si parece bastante difícil que alguien sea presidente con baja votación en la capital, hay un desafío monumental para Fajardo, Petro y Pardo.

Otro elemento importante es que hoy en día tampoco es fácil una victoria sin una fuerte votación en las ciudades de 500.000 habitantes o más. Esta meta sólo la sobrepasan de manera solvente Santos, Noemí y Mockus. Pardo y Petro están en el 4%, Fajardo y Vargas en el 6%.

Una mirada al futuro es muy pertinente. Examinado el voto entre los 18 y los 24 años de edad, el mejor resultado es el de Santos, que supera en 4% su promedio nacional. Noemí pierde, curiosamente, los mismos 4 puntos pero su línea es bastante plana en las demás edades. No puede esperar demasiado. En cambio Fajardo excede su promedio nacional en este segmento joven, y lo hace significativamente entre los 25 y los 44 años. Tiene más opción de esperar un nuevo turno. Petro y Vargas están en su propio promedio, mientras que Pardo se coloca bastante por debajo: una relación de 5,1% a 2,4% y, por el contrario, llega al 10,4% entre votantes después de los 55 años, algo que debería ser materia de reflexión de su partido. ¿Es un problema de Pardo? ¿Es más bien un problema del Partido Liberal?

Clases sociales: no es esta una contienda de clase. Sorpréndanse. Siempre en relación con su promedio, Santos es un poco más popular en el estrato bajo. Y Petro es sólo un poco más popular en el estrato 1 y, en cambio, sube considerablemente en los estratos altos. Pardo es ligeramente más popular en el estrato 1 y está por debajo en los demás.

Mientras las Farc han hecho que la sociedad sea impermeable a la lucha de clases, el Partido Liberal debe reflexionar: es chiquito, rural, no logra recoger a su gente y no ha podido superar el síndrome de Uribe, cuyas alas se extienden como sombra de fondo en el proceso electoral.

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