Por: Hernando Roa Suárez

La gobernabilidad: precisiones conceptuales

Una adecuada conceptualización debe ser una mediación entre la concre-ción y la abstracción, que facilite la comprensión del objeto de estudio.

Teniendo en cuenta la complejidad de la problemática de la gobernabilidad democrática contemporánea y la incidencia que en su tratamiento tienen el manejo interdisciplinario de la historia, la antropología, la economía, la política, el derecho, la sociología, la administración, la administración pública, la geografía, la psicología, el psicoanálisis, la lingüística y el trabajo social, nos ocuparemos de precisar las siguientes conceptualizaciones: ciencia política, Estado, modernización del Estado, partidos políticos modernos, liderazgo político democrático, sistema político, gobernabilidad democrática, paz, cultura de la paz, psicología, psicología social, y desarrollo sostenible. La experiencia académica me indica la gran utilidad que, para el abordaje y compresión de la democracia participativa y la problemática de la gobernabilidad democrática, tiene el precisar y discutir el conjunto de las conceptualizaciones propuestas(i.) Veámoslas cuidadosamente.

Ciencia política(ii). Es una disciplina social que se ocupa del estudio sistemático de: el Estado; de la problemática de la legitimidad; de la estructura del poder; de la composición de las clases y los estratos sociales; de la organización de los partidos políticos y los movimientos sociales; de los procesos electorales; del funcionamiento de los grupos de presión; del proceso de la toma de las decisiones; de la gobernabilidad; de la paz y la solución de los conflictos; y de la problemática del liderazgo, en espacios y tiempos determinados.

Estado(iii). Es la más importante institución política de la vida contemporánea. Según mi percepción, es la institución jurídico-política, que, integrada por los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y electoral, es racionalizadora de los intereses generales. Es la Institución de las instituciones; la Organización de las organizaciones.

En cuanto a lo jurídico, anotemos que el ordenamiento social, fundado en la justicia, susceptible de coacción y ordenado al bien común, en que consiste el derecho(iv) , es soporte sustantivo para la constitución y el desarrollo de un Estado democrático.

Modernización del Estado (v) . La concibo como un proceso político, social, económico, cultural, ambiental, administrativo, y científico-técnico dirigido a la actualización y fortalecimiento del papel del Estado, mediante el replanteamiento de los procesos de la regionalización, la descentralización, la planificación y la democratización . Ocupémonos de estos procesos.

En torno a la regionalización en Colombia(vii) , notemos que el desempleo y la pobreza exigen la utilización eficiente de nuestros recursos entre los diferentes estamentos sociales. Observemos que la problemática de la regionalización está íntimamente vinculada con la ubicación espacial del “ordenamiento del orden social” (Nourse, Hugh, 1969). Por ello, la regionalización de la planificación debería servir para alcanzar los beneficios del desarrollo; fortalecer la democracia de participación; generar empleo y facilitar el acceso de los más pobres a los servicios de agua, electricidad, salud, educación y transporte.

Complementariamente, el papel de las regiones, debidamente reglamentado, debería permitir el desarrollo de las políticas de los recursos de inversión pública; integración y fortalecimiento del sistema urbano-regional; desarrollo y crecimiento de las economías regionales y coordinación de objetivos de planes nacionales, regionales, departamentales y locales. De otro lado, no debe olvidarse que los Consejos de Regionalización sirvieron -dentro de ciertos márgenes- para incrementar la estabilidad política; reducir el centralismo e impulsar la eficacia del sector público a nivel local.

Tomada en su conjunto, la descentralización (viii) buscó la redistribución del poder en los diferentes niveles territoriales de la Nación. Redistribución que ha sido planteada en las dimensiones político, administrativa y fiscal.

En cuanto a la fiscal, se esperaba alcanzar el fortalecimiento económico de los municipios a partir de la adecuada consecución de sus propios recursos (Ley 14/83) y la transferencia de rentas (Ley 12/86). Estas disposiciones fueron complementadas con la Ley 60 de 1993 donde se definen competencias y recursos, actualmente considerada como la Ley de la descentralización en Colombia. En virtud de esta Ley, la Nación se desprende del 38% de sus recursos en 1994; del 39% en 1995 y del 41,5% en 1996, para ser transferidos a sus entidades descentralizadas territorialmente. Tales recursos deben destinarse a la atención de la inversión social en salud, educación, vivienda, agua potable y recreación. El criterio que inspira esta disposición, es fortalecer el nivel local.

En la dimensión político-administrativa, hemos realizado la elección popular de gobernadores y alcaldes, quienes son las principales autoridades ejecutivas en las entidades territoriales. Con estas medidas se ha buscado el equilibrio regional y, por supuesto, un nuevo tipo de relaciones intergubernamentales que pueden designarse como un ordenamiento de asociaciones. En virtud de este ordenamiento, el municipio queda facultado para negociar y gerenciar las condiciones óptimas para su desarrollo con los ciudadanos, los municipios, los departamentos, las regiones de planificación o con el gobierno central(iX). Según las nuevas relaciones intergubernamentales, se habilita al gobierno central para asociarse con el municipio, a través de los departamentos, en aspectos de cofinanciación, asesoría, planificación o de apoyo(x) .

Sinteticemos: En cuanto a la regionalización se refiere, observemos que ella debe responder a una reorganización espacial del territorio evitando la continuación de las irracionales disparidades existentes entre nuestras regiones. Parece claro que el proceso de descentralización (fiscal, político-administrativo y técnico) fue concebido para redistribuir el poder (político y económico); buscar equilibrios regionales y crear un nuevo tipo de relaciones entre el gobierno central, las regiones, los departamentos y los municipios.

Complementariamente, la planificación(xi) debe ser una herramienta indispensable para la racionalización de la gestión e inversión públicas. Un estadista contemporáneo la emplea con flexibilidad para realizar sus proyectos políticos(xii). Y en cuanto a la democratización(xiii) , es un proceso complementario de los anteriores que debe permear la actividad de los ciudadanos y facilitar la existencia de una nueva cultura política. Con la elección popular de alcaldes y gobernadores y la de las Juntas Administradoras Locales (J.a.l.), hemos logrado avances que deben aclimatarse con más intervención de la sociedad civil en las decisiones que afectan sus intereses.

Partidos políticos modernos. Los partidos políticos modernos son instituciones de la vida política que, con un programa, ideología y organización estable, buscan alcanzar el poder para realizar desde allí el proyecto político democrático, propuesto a consideración de los ciudadanos(xiv).

Liderazgo político democrático. Pensando históricamente, conocemos que el aparecimiento del liderazgo es concomitante con la evolución que converge en el surgimiento de lo humano. Si tenemos presente las elaboraciones comprensivas weberianas(xv), vemos que coetáneamente a los procesos de las sucesivas dominaciones, se han dado también liderazgos carismáticos, tradicionales y legales, según sea el carisma, el peso de la tradición o el fundamento legal, lo que legitime prioritariamente ante la comunidad, el carácter del liderazgo. A lo largo de los siglos xix y xx, se han presentado casos en el que el carisma (Bolívar), la tradición (Catalina II) y la ley (Alberto Lleras), se combinan de manera diversa en distintos sistemas y regímenes políticos. Tratándose de los liderazgos carismáticos, es cierto que: La llama que enciende todo líder puede iluminar un pueblo (De Gaulle), pero también lo puede sumir en el terror de las tinieblas (Hitler)(xvi).

¿Qué es un líder político democrático? Creo que es un jefe, un ciudadano que, con prestigio intelectual y humano, asume un proyecto histórico capaz de generar seguidores organizados democráticamente y comprometidos con su causa, para el ejercicio del poder. Es una persona reconocida por su capacidad de mando y ejecución, que está identificada con el proceso político que impulsa y desarrolla históricamente. ¿Qué puede ser el prestigio intelectual? Digamos que es la capacidad demostrada y reconocida para comprender, estudiar, reflexionar y aportar creativamente a la solución de los problemas. Y: ¿en qué consiste el prestigio social? El prestigio social es la habilidad del líder para acercarse a la comunidad; conocer las necesidades sentidas y las esperanzas de los seguidores; canalizar sus intereses y servirles, empleando sus conocimientos en beneficio de los más necesitados y pobres. Es el reconocimiento a la solidaridad del líder.

Sistema político. Anotemos que un sistema es un conjunto o combinación de cosas o partes que forman un todo unitario o complejo. Así entendido, implica: plan, método, orden y arreglo(xvii). También, podemos entenderlo como un conjunto ordenado de componentes o elementos interrelacionados, interdependientes o interactuantes que tienen por finalidad el logro de objetivos determinados(xviii). De la definición anterior, aplicada al campo de la política, se desprende la necesidad de construir esquemas políticos teóricos, modelos, que sirvan de referencia, tanto para analizar un problema como para proponer soluciones factibles que se acerquen a la situación teóricamente ideal.

Entonces: un sistema político es cualquier modelo persistente de relaciones humanas que implique, en una extensión significativa, poder, mando y autoridad(xix). Son aquellas interrelaciones por medio de las cuales se asignan autoritariamente valores a una sociedad. Es el sistema de conducta más inclusivo de una sociedad para la asignación autoritaria de valores(xx). De allí podemos inferir que muchas asociaciones, que la mayoría de la gente no considera como “políticas”, poseen sistemas políticos: clubes privados, empresas, sindicatos, organizaciones, religiones, grupos cívicos, tribus primitivas, clanes, etc.

Gobernabilidad democrática. Según mi percepción y estudios: es la capacidad del sistema político para ejecutar políticas públicas, dirigidas a la realización de un proyecto, que permita: la satisfacción de las necesidades fundamentales de la mayoría de la población; asegure la estabilidad de un orden político democrático; facilite una comunicación ética del gobernante con la comunidad; y permita una acción eficiente y eficaz(xxi).

Paz. Teniendo en cuenta los planteamientos y elaboraciones de científicos sociales especialistas en el manejo de la problemática de la paz, la conceptualizo como la ausencia de la violencia abierta y estructural(xxii). Cultura de la paz. Es una forma de ver, de vivir y de sentir la ausencia de la violencia y de la violencia estructural, en nuestros días y hacia el futuro.

Psicología. Es la ciencia que tiene por objeto el estudio sistemático del proceso generador de los comportamientos; su etiología y manifestaciones. Al aplicar este concepto a comportamientos observados, por ejemplo en: Gandhi, Kennedy, De Gaulle, Bolívar, Uribe Uribe, Gaitán y Galán... es evidente que esta disciplina, auxiliadora de la ciencia política, sirve para explicar, parcialmente, algunas de sus manifestaciones. Y también para comprender, en parte, algunas de las decisiones históricas que marcaron sus existencias y opciones.

Psicología social. Como disciplina, se preocupa de los problemas vinculados a la naturaleza social humana y tiene por objeto el estudio sistemático del proceso de socialización y las consecuencias que de allí se derivan.
Son sus fuentes más importantes el conductismo, la teoría de la gestalt y el psicoanálisis. Observemos que a partir del decenio de los sesenta, la psicología social se considera como un método general que integra los aspectos gestaltistas, sicoanalistas y conductistas, para el abordaje adecuado de los problemas derivados de nuestra naturaleza social, existiendo importantes investigaciones provenientes tanto de los estudios de campo como de trabajos de laboratorio. Teniendo en cuenta el objeto de la psicología social, sus métodos son muy útiles para comprender, entre otros, los procesos de toma de decisiones realizados por los líderes políticos; y

Desarrollo sostenible. Es un proceso social global que satisface las necesidades fundamentales de la población; protege los recursos naturales mediante el empleo de tecnologías limpias; no sacrifica las generaciones presentes y futuras, y facilita la construcción de una sociedad centrada en la dignidad humana.

roasuarez@yahoo.com

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i.Observando que uno de los objetivos centrales de la columna es servir de mediación entre la academia y el periodismo de opinión, me permito anotar que, las conceptualizaciones de la presente columna, serán básicas para la comprensión de las próximas, que versarán sobre el tema que ha sido iniciado en mi última columna de febrero 26. Para un aprovechamiento óptimo de la presente elaboración, me permito insinuar la revisión cuidadosa de las notas al margen.
ii.Para una ampliación fundamentada de la política como arte y ciencia, véase el artículo del autor sobre el tema. Elespectador.com. Bogotá, 2009. pp. 1-31.
iii.Para lograr una conceptualización sobre la problemática de los Estados latinoamericanos, se recomienda abordar: Amaro, Guzmán, Reimundo (1997). Constituciones políticas de América latina. Publicaciones ONAP. República Dominicana. Fundación Luis Carlos Galán (1991). Encuentro latinoamericano por la democracia y la integración. Presencia, Bogotá. Lowenthal, Abraham. (1993). Latin America: Ready for Partnership. Foreign Affairs, America and the World. Instituto de Estudios Internacionales (1990-2013). Revista Análisis Político. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
iv.Véanse los apuntes personales de la asignatura: Introducción al derecho, dictada por Rodrigo Noguera Laborde. Universidad Javeriana. Bogotá. 1959.
v.Teniendo en cuenta la importancia política del contenido planteado en Hato Grande (Marzo 2013), sobre el lema: justo, moderno y seguro, me permito acompañar las siguientes notas, a propósito de lo que podemos entender sobre el proceso de modernización del Estado para la democracia colombiana.
vi.Para un tratamiento de la problemática de la modernidad y la posmodernidad, véanse: Apel, Karl y otros (1990). Ética comunicativa y democracia. Crítica. Barcelona. pp. 132-163; 209-218. Berlin, Isaiah (1988). Cuatro ensayos sobre la libertad. Alianza, Madrid. pp. 66-105; 187-243. Bobbio, Norberto (1993). Igualdad y libertad. Paidós. Barcelona, pp. 70-79; 117-123; 126-139; 151-154. Casullo, Nicolás(c) (1991). El debate modernidad postmodernidad. Punto Sur. Buenos Aires. Habermas, Jürgen (1992). El discurso filosófico de la modernidad. Taurus. Madrid. pp. 11-15; 397-433. Hoyos, Guillermo (1986). Los intereses de la vida cotidiana y las ciencias. U. Nal. Bogotá.
vii.Para un estudio de la problemática de la planificación y la regionalización en Colombia, véanse: Moncayo Víctor Manuel (1985). Aspectos jurídicos institucionales de las regiones de planificación. Revista Planeación y Desarrollo. Bogotá. Pardo Rueda, Rafael (1986). Política regional del gobierno de Belisario Betancur. Revista Economía Colombiana, No.182, Bogotá. Roa Suárez, Hernando (1987). Planificación, Desarrollo y Petróleo. El caso araucano. Ed. Guadalupe, Bogotá.
viii.Conceptos útiles sobre la descentralización serán encontrados en: Wiesner, Eduardo (1992). Colombia: Descentralización y federalismo fiscal. Botero R., Camila (1987). Función pública y descentralización. Cider. Uniandes, D.n.p., Dasc. Bogotá. Cepal (2009) Balance preliminar de las economías. Santiago de Chile. De Mattos, (c.a.) (1990), La descentralización: ¿Una panacea para impulsar el desarrollo local? Cuadernos de Economía 14, Universidad Nacional, Bogotá. Garay, Luis Jorge. (1998), Crisis y construcción de sociedad, Esap Publicaciones, Bogotá. Kaplan, Marcos. (1997), Crisis y reformas del Estado Latinoamericano, Revista del Clad No.9, Caracas. Moreno, Carlos y otros. (1994), Laberintos de la descentralización, Esap Publicaciones, Bogotá. Zapata, L.G. (1995), Redefinición del proceso de descentralización en la administración Samper, Fescol, Bogotá. Roa, Hernando. (1988), Colombia: Planificación, política, regionalización y políticas de planificación. Esap Publicaciones, Bogotá.
ix.Martínez, María Mercedes (1988). Asociación intergubernamental para el desarrollo. D.N.P. Bogotá, pp. 6.
x.Op. cit.
xi.Para una mejor comprensión sobre la planificación se recomienda abordar a: Cardozo, Fernando Enrique (1969). Aspectos políticos de la planificación. En: Revista Latinoamericana de Ciencia Política. Flacso. Santiago. Carrizosa, Julio (1985). Racionalidad ecológica y racionalidad económica en la planificación del uso de los recursos naturales. Viii Congreso Nacional de Planificación. Bogotá. Roa Suárez, Hernando. (1990) La planificación en Colombia. 1958-1990. Esap Publicaciones. Bogotá.
xii.En torno a la utilización gubernamental de la Planeación Estratégica Situacional (P.e.s.), es muy útil revisar los aportes de Carlos Matus al respecto.
xiii.Una aproximación a la democratización la encontramos en: Bobbio, Norberto (1986). Sociedad y estado en la filosofía moderna. F.c.e. México. __________, (1985). Estudios de historia de la filosofía. De Hobbes a Gramsci. Debate. Madrid. __________, (1985). El futuro de la democracia. Plaza y Janés. Barcelona. __________, (1986). Liberalismo y democracia. F.c.e. México.
xiv.Para un estudio de la problemática de los partidos políticos en América Latina, véanse: Gilhodes, Pierre. (1979). Fuerzas e instituciones políticas en América Latina. Universidad de Pereira. Bogotá. Jaraquemada, Jorge y Benavente Andrés (1990). Bases para una democracia sólida en América Latina. En Ciencia Política, No.18. Bogotá. Jordán, Flórez Fernando (2000). Antología del pensamiento y programas del partido liberal. Servigraphic, Bogotá. 3 tomos. Lipset, Seymour Martín. Sistemas partidarios y representación de grupos sociales. En contribuciones No.1. Buenos Aires 1991.
Para un estudio de la problemática de los partidos políticos en Colombia, véanse: Angulo, Alejandro y Santana, Pedro (1980). La miseria de los partidos. Análisis de las elecciones de 1980. Controversia No.84. Bogotá. Buenahora, Jaime. (1995) La democracia en Colombia. Contraloría General de la República. Bogotá. Cárdenas, Martha(e) (1989). Colombia piensa la democracia. Uniandes. C.e.r.e.c., Bogotá. Cepeda, Manuel J. (1986). Las campañas electorales y la financiación de los partidos. Fescol - C.e.r.e.c. - C.i.d.e.r.. Bogotá. Fals, Orlando. Democracia participativa y constituyente. Revista Foro No.13. Bogotá, 1990. Gallón, Gustavo (1989) (c). 50 años de bipartidismo, izquierda y alternativas populares en Colombia. C.i.n.e.p.-C.e.r.e.c. Gómez B, Hernando (1989)(ed). El liberalismo al banquillo. I.e.l. Bogotá. Roa Suárez, Hernando. (1989) Colombia: Cultura, política y economía. “La juventud universitaria y los partidos políticos en Colombia”. Esap. Bogotá, 1989. Tirado M., Álvaro (d.c). Nueva historia de Colombia. Tomo II. Planeta. Bogotá, 1989.
xv.Weber, Max. (1969). Economía y Sociedad. 2 Tomos. F.c.e. México. _________ Ensayos sobre metodología sociológica. Amorrortu. Bs. As. 1973, pp. 175-221. Roa Suárez, Hernando. Marx y Weber. Científicos Sociales. Esap. Bogotá. 1997, pp. 59-82.
xvi.Santos, Juan Manuel. (1993) El Tiempo. Lecturas Dominicales. 11 de Abril, p. 4. Los paréntesis son míos. Véanse las reflexiones sobre De Gaulle y Hitler, consignadas en el libro del autor: Liderazgo político: análisis de casos. Universidad Pedagógica Nacional. (2005) Bogotá, pp. 61-95.
xvii.Véase al respecto el magnífico trabajo pionero de Bertalanffy, Ludwing Von.
xviii.Pérez Cajiao, Hugo (1973). Aplicación de la teoría general de sistemas. C.i.c.a.p., Bs As., p.p. 31.
xix.Easton, David (1974). Esquema para el análisis político. Amorrortu, Bs.As.
xx.Op. cit.
xxi.Véase bibliografía sobre este tema en el texto del autor: La gobernabilidad, hoy. Aportes a un debate. Javeriana-Ibáñez. Bogotá, 2011. p. 43
xxii.Para un abordaje de la problemática de la paz, véanse: Sun, Tzu (1988). Los trece artículos sobre el arte de la guerra. Ministerio de Defensa de España. Madrid. Von Clausewitz, Karl (1984). De la guerra. Labor. Barcelona. Rios, José Noé (1998). Liberación en el Caguán. Planeta. Bogotá. Galtung, Johan (1996). La transformación de conflictos por medios pacíficos. El método trascendente. ONU. Alfaz del Pi, Ginebra. Roa, Hernando y Galtung, Johan (1998). ¿Cómo construir la paz en Colombia? Esap Publicaciones. Bogotá. __________ (2012). Cómo construir la paz en Colombia. Aportes a un debate. Revista Análisis Político IEPRI. Universidad Nacional, Bogotá, pp. 139 – 153.
 

 

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