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La gota gorda

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Se acaba de celebrar en Cancún, en el Caribe mexicano, el primer gran encuentro turístico presencial en el mundo, luego de 13 meses de inactividad en la organización de esta clase de eventos, como consecuencia de la pandemia del coronavirus, que con tanta crudeza ha golpeado a esta industria. Precisamente, bajo el lema de unir al mundo para la recuperación (Uniting the World for Recovery), se reunieron allí más de dos docenas de delegaciones gubernamentales, entre ellas la de Colombia, junto con empresarios y líderes del sector de América, Europa y Asia, para darle los primeros trazos a una hoja de ruta que conduzca a la pronta y plena reactivación de los viajes internacionales.

El punto de partida lo marcó el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), que, a través de un formato híbrido, congregó a 600 asistentes y contó con 30.000 participantes de manera remota, a través de plataforma virtual. Los resultados colmaron las expectativas. Se llevaron a cabo centenares de citas de negocios e inversión, con los que se empiezan a desempolvar los portafolios, y se abrió espacio para suscribir una declaración en apoyo a la promoción de la mujer en cargos de liderazgo y dirección. Cabe anotar que el turismo es una industria con fuerte toque femenino. Por lo menos el 60 por ciento de los empleos asociados a la actividad son ejercidos por mujeres, pero aún subsiste una significativa brecha salarial y de mando en favor del sexo masculino.

Se dispuso de un programa académico centrado en la búsqueda de propuestas para afrontar el problema coyuntural que vive la industria y en la agenda no faltó la participación colombiana. El expresidente Juan Manuel Santos, uno de los conferencistas —junto con los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y de España, Pedro Sánchez, entre otros—, habló sobre la transición de la crisis hacia la recuperación, y el viceministro de Turismo, Julián Guerrero, sobre la importancia de la intervención público privada en el sector. También hubo reconocimiento. Procolombia, en manos de su vicepresidente de Turismo, Gilberto Salcedo, lo recibió por el plan de reactivación que adelanta el país en términos de conectividad aérea, bioseguridad turística y espacios de promoción.

La realización de la cumbre de Cancún tiene significación, por cuanto da inicio a un proceso de reapertura gradual de esta clase de eventos para visualizar la situación del mercado, pero, en especial, porque alimenta expectativas favorables y genera dosis de confianza en la industria, en momentos en que el turismo mundial no logra enderezar el camino, tras la devastadora recesión que desde marzo del año pasado lo afecta en todos sus niveles. Las cifras más recientes son perturbadoras. Reflejan una pérdida masiva cercana a los US$4,5 billones.

Un repaso general permitir advertir que la contribución de esta industria al PIB global cayó 49,1% durante 2020, muy por encima del descenso de la economía global, que apenas se redujo un 3,7% durante el mismo periodo. El desplome fue de tal dimensión, que durante ese año su aporte bajó a $4,7 billones de dólares (5,5% de la economía mundial), luego de que en 2019 le reportara $9,2 billones de dólares, equivalente al 10,4% de la economía mundial.

Ante este complejo escenario y frente a las sucesivas oleadas de contagios y al mantenimiento de medidas restrictivas en muchos lugares del planeta, la esperanza de la recuperación está centrada, en un principio, en la cercana temporada de verano en Europa. Según la presidenta y CEO del WTTC, Gloria Guevara, la reanudación de los viajes a partir de este periodo empezaría a irradiar efectos positivos, que podrían verse, por ejemplo, en un incremento del 48,5% interanual en la contribución del sector al PIB mundial, lo que le permitiría acercarse, en 2022, a los mismos niveles de 2019, con un aumento interanual del 25,3 %.

Como se barajan las proyecciones, este no alcanzará a ser un buen año para el sector, pero, sin duda, será mucho mejor que el difícil 2020, cuando la parálisis fue casi total. Si el proceso de inmunización avanza con mayor rapidez y las restricciones de viaje se flexibilizan, las estimaciones prevén un movimiento entre el 30 y el 40 % del turismo internacional, con la posibilidad, incluso, de recuperar unos 62 millones de los empleos perdidos el año pasado. El sector de viajes y turismo genera uno de cada cuatro empleos en el mundo y la crisis sanitaria ha puesto en estado de afectación a más de 174 millones de sus plazas laborales.

La fórmula planteada para la recuperación de los viajes internacionales incluye, por el momento, un mínimo de principios básicos, que sería necesario aplicar para mejorarles la velocidad y la altitud. Protocolos de salud e higiene reforzados; medidas básicas de protección, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social; cambio de las evaluaciones de riesgo país por las de riesgo viajero; eliminación de las cuarentenas y su substitución por pruebas individuales a los viajeros no vacunados, y empleo de la tecnología como soporte logístico.

La cumbre global de Cancún abre el camino hacia la organización de eventos presenciales en estas épocas de pandemia y demuestra que es posible hacerlos bien, aplicando estrictos estándares de bioseguridad. Para la industria turística —en la que se prepara una seguidilla de ferias, como Fitur y Anato— traza el punto de inflexión que deberá darle paso a la redención del turismo internacional y a la de nuestro golpeado turismo doméstico que todavía —con una creciente ola de infecciones— suda la gota gorda, sin tener a la mano, tan siquiera, un providencial paño de lágrimas.

gsilvarivas@gmail.com

Twitter: @gsilvar5

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