Se presentan más de 40 grupos y unos 300 artistas en cuatro escenarios

hace 5 horas
Por: Mauricio Botero Caicedo

La gravedad de lo que ocurre en Chile

Tras el estallido social a finales de la semana pasada desencadenado por el aumento del precio del metro, los chilenos enfrentan uno de los mayores desafíos en su historia. La realidad es que el descontento latente viene de mucho atrás. El diario El País de España resume la grave crisis en los siguientes términos: “Pero tampoco los recientes gobiernos de centroizquierda han podido apaciguar el malestar de la sociedad que se incuba desde hace años y, como Piñera, apenas resultan electos pierden poco a poco la popularidad y los respaldos, como le sucedió a la propia Bachelet, especialmente en su segundo mandato. El desasosiego social que se ha expresado al menos desde 2006, cuando estallaron las primeras protestas de los estudiantes, no ha podido ser canalizado hasta ahora por ninguna fuerza política con representación en el Congreso. Tampoco por el Frente Amplio de izquierda, cuyos principales líderes fueron los dirigentes estudiantiles que encabezaron las movilizaciones en 2011”.

La crisis chilena sigue a nivel crítico. Un prestigioso centro de estudios afirma que las tres capas de actores principales son las siguientes:

1. Unos cientos de anarquistas, adoctrinados y bien comunicados por redes sociales. Con alto nivel de organización, conciertan acciones estratégicas y simultáneas. Partieron por el metro, ampliaron rango a la Región Metropolitana de Santiago y actualmente accionan en varios puntos del país. Actúan en células de 10-20 personas.

2. El llamado “lumpen”, que da cuerpo a la acción concertada de células anarquistas. Son jóvenes de baja preparación, vulnerables y manipulables. Algunos son soldados de narcotraficantes; otros, drogadictos y/o en situación de calle. Son temerarios, no tienen nada que perder. Se suman a cualquier agitación.

3. La comunidad. Amplia —y diversa— masa que ha salido de sus casas. Actualmente, son una sopa de emociones: shock, temor, frustración y, principalmente, resentimiento. Hay cansancio y angustia de sentirse postergados. La gran mayoría siente estarse jugando algo muy importante y va tomando “de a poco” mayor rienda de la crisis. No bajará los brazos: “es ahora o nunca”.

El presidente Sebastián Piñera, ante el descontento de los ciudadanos, pidió perdón por la “falta de visión” ante las necesidades que atraviesan los chilenos, y reconoció que la crisis se ha venido presentando hace décadas. Para el mandatario, “esta situación de inequidad, de abuso, ha significado una expresión genuina y auténtica de millones y millones de chilenos”, refiriéndose a una serie de reformas en la pensión, salud y medicamentos, salario mínimo, así como a tarifas e impuestos que se elaboraron tras haber escuchado a distintos sectores del país.

¿Es una crisis de expectativas? ¿Es una repetición de Mayo del 68? ¿Es la combustión espontánea de un “lumpen” sin pasado ni futuro?

Apostilla. En un par de videos, Maduro y Diosdado se adjudican la autoría de los recientes disturbios en Ecuador y Chile. “El plan, como lo diseñamos en el Foro de São Paulo, va perfecto, en pleno desarrollo y victorioso”, ironizaron los dos bufones que no tienen ni la capacidad intelectual, ni técnica, ni económica para ser autores de dichas revueltas. Los venezolanos, acompañados por los sinverguenzas del Foro de São Paulo, pretenden echarle gasolina al fuego.

Apostilla II. Qué enorme falta le debe hacer a Evo Morales la platica de Odebrecht para terminar de consolidar el fraude de las elecciones.

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2019-10-27T00:00:46-05:00

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