Por: Mario Morales

La guerra chicha

ASÍ, ENTRE RETIRADAS, CANTOS DE victoria y rearmes hemos pasado más de medio siglo.

Quizá lo único distinto hoy es preguntarse si la seguridad democrática llegó a su nivel máximo, si le pasó lo que a la guerrilla, que descubrió que la guerra tiene alcances limitados, y si entró a una etapa “chicha”, de planicie, que mantiene las estadísticas, que no por ello dejan de ser terribles, como esa de que hay cuatro acciones terroristas, en promedio, cada tres días.

De nada sirvió la retórica que lo desconoció. El conflicto sigue ahí. Y no de ahora. Al comparar estadísticas de primer semestre de 2009 con el de 2010, disminuyeron cifras de capturas y abatidos de grupos armados ilegales, así como desmovilizaciones y decomisos; aumentaron secuestros, como también heridos y muertos de la Fuerza Pública, y se mantuvo el número de víctimas por masacres.

Quizá para algunos sea interesante que la guerra se haya reconfigurado, que la subversión alterne estrategias defensivas y ofensivas, que haya simbiosis y reingeniería, pero para el resto de mortales resulta incomprensible que, en medio del luto y la sangre, se presente como pulso previo a una negociación, en vez de una máscara para encubrir la vocación de tres o cuatro generaciones de guerreristas.

No puede ser motivo de orgullo para la guerrilla mantenerse vigente sólo a costa de dolor y muerte de miles de civiles y uniformados. Sus acciones criminales de las últimas semanas hacen renacer los odios viscerales en su contra y “justifican” el estado de guerra perpetua que abanican otros sectores.

Se entiende que así el presidente Santos ni quiera nombrar Comisionado de Paz, pero ¿no tiene bajo la mesa una apuesta arriesgada y distinta, si la seguridad democrática ya cumplió su ciclo? Es urgente una propuesta de paz más allá del continuismo, del 1% en incremento de efectivos, con recorte del 3% en el presupuesto anual de la Fuerza Pública.

No se trata, ni más faltaba, de mostrar debilidad o cesión por los criminales hechos recientes. Al revés, urgen intentos valientes e inmediatos que eviten gastarnos otras generaciones sumando y restando indicadores para ver quién va ganando el pulso con el fin de llegar en posición dominante a una utópica mesa de diálogo.

www.mariomorales.info y en Twitter @marioemorales

 

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