La guerra entre las disidencias

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El panorama que existe en el país por las disidencias de las Farc es complejo y está marcado por guerras crueles. Si bien a nivel político sectores como el uribismo dicen que son las mismas Farc y que todo es una conspiración y consecuencia del anterior gobierno, lo cierto es que, apartando este panorama político, hay una guerra a tres bandas y unas Fuerzas Militares de espectadoras.

Por un lado, de los 28 grupos de disidencias que operan en el país, 16 de ellos están bajo el mando de Gentil Duarte e Iván Mordisco. Ellos tienen su casa de operaciones en los Llanos Orientales y ahora su segundo bloque grande se encuentra recostado sobre el Pacífico colombiano, allí agrupan ocho estructuras en el denominado Comando Coordinador de Occidente. Además, han comenzado una estrategia de despliegue sobre la frontera entre Colombia y Venezuela.

Luego, hay un segundo grupo que se autodenomina la Segunda Marquetalia o también la Nueva Marquetalia, están al mando de Iván Márquez y otros exmandos medios de la entonces guerrilla de las Farc. Esta nueva estructura reúne ocho grupos de disidencias. Su principal fortaleza se da en la frontera con Venezuela y ahora en el Putumayo, y sus incursiones en el occidente colombiano son esporádicas.

Los demás grupos de disidencias son los denominados dispersos, es decir, son independientes y trabajan con grandes carteles del narcotráfico, como Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Se ubican sobre el Pacífico y el departamento de Antioquia.

Todos estos grupos están en guerra, la mayor disputa se vive entre los de Gentil Duarte y la Nueva Marquetalia: combates, asesinatos de base social y sicariato. De hecho, Gentil Duarte fue degradado hace unos meses por reunirse con Iván Márquez y en este momento hay una guerra abierta en gran parte del país. Tal vez el peor escenario se vive en la costa Pacífica nariñense, donde hay una guerra entre los tres grupos de disidencias y entre las disidencias y otras estructuras ilegales. Una guerra de todos contra todos.

A todo este panorama se le suman los demás actores criminales y grupos armados ilegales. Un buen ejemplo es lo que pasa en el cañón del Micay y, particularmente, en Argelia, municipio ubicado en el departamento del Cauca. Allí el Frente Carlos Patiño, una disidencia de Gentil Duarte, se había posicionado sobre gran parte del municipio. Hace dos semanas se hizo una alianza entre el Eln, otro grupo de disidencia y un grupo del narcotráfico, al final se hizo el operativo que terminó con el desalojo del Carlos Patiño. A pesar de la movilización de tropa, el Ejército estuvo como espectador. Ahora el actor dominante es el Eln y en unas semanas todo cambiará de nuevo.

La situación de seguridad es compleja y, si bien hay una utilización política de esto, lo cierto es que el panorama en la actualidad es muy diferente al de hace algunos años cuando existían las Farc. Mientras los expertos, analistas y autoridades no reconozcan esta realidad, el país seguirá en el deterioro de la seguridad y serán pocos los avances. Incluso, la situación puede empeorar de forma sustancial en los próximos meses.

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