Por: Oscar Guardiola-Rivera

La guerra que viene (II)

Hay un tono pesimista en los análisis de política exterior e interna tras la victoria de Bolsonaro en Brasil, el ataque a la verdad histórica en Colombia, y el ascenso de la derecha neo-fascista en Europa y otros lugares de las Américas. La situación nos parece muy compleja, las comparaciones con el fascismo y las dictaduras incompletas, y las analogías entre Trump y el ex-capitán golpista del ejército brasilero a quienes sus propios compañeros de armas consideraban demasiado extremo, insuficientes.

Cómo aclarar un tanto las cosas y pasar a la ofensiva? Primero hay que prestar atención al anuncio del cierre de la embajada Palestina en Brasilia y el traslado de la brasilera a Jerusalén, imitando a Trump para beneplácito del gobierno israelí de Netanyahu. Luego, a la tesis expuesta esta semana por el Consejero de Seguridad del gobierno Trump, John Bolton, recordado por su papel durante la época de Bush Jr. y la guerra en Iraq, acerca de una “troika de la tiranía” compuesta por Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Contra esta última, dijo, Colombia y Brasil unirán sus fuerzas a los EE. UU. Sobra decir que la idea de preservar los derechos humanos en los paises de “la troika” no implica referencia alguna a la garantía de las mismas libertades en el Brasil de Bolsonaro, un simpatizante de la tortura quien odia a gays y a negros y distingue entre mujeres “buenas” y feministas malas a las que justificaría violar si no le parecen feas.

El mismo lo ha dicho, no sus enemigos.

Ver más: La guerra que se viene

La “Troika de la Tiranía” de hoy es el “Eje del Mal” del 2002. Tendrá consecuencias militares esa propaganda política hoy, como sucedió entonces? Escribe Bob Woodward en Fury, su libro sobre Trump, que en febrero de este año el director del Consejo Nacional de Seguridad para Oriente Medio Derek Harvey persuadió a Jared Kushner, yerno de Trump muy cercano a Netanyahu, de su teoría según la cual Hezbollah constituye una amenaza para Israel y causa de la guerra por venir. Además de 48.000 hombres en Líbano apoyados por Irán, dijo, Hezbollah tendría operativos en Venezuela. Contener a Irán y Hezbollah requiere el apoyo de Arabia Saudita.

Para lograrlo el gobierno de Trump respaldó  la ascensión al trono de Mohammed bin Salman. Las revelaciones que parecen conectar a este último con el asesinato de un periodista en Turquía podrían haber dado al traste con esa táctica, mas no con la estrategia. Ahí está Venezuela, parte de la Troika de la Tiranía, pro-iraní y comunista. Enviar un mensaje a Irán y al tiempo magnificar el miedo a los inmigrantes del sur Del Río Grande podría dar dividendos en un escenario de impeachment o debilitamiento electoral tras las elecciones congresionales. La Colombia de Uribe-Duque y el Brasil de Bolsonaro prestarían a sus ejércitos para hacer el trabajo sucio sin pensarlo dos veces.

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2018-11-06T22:00:00-05:00

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