Por: Ramiro Bejarano Guzmán

La hazaña de Piedad

Después de todo lo que se ha dicho de la liberación de los últimos 14 militares y policías que permanecían secuestrados por las Farc, pueden concluirse tres cosas:

la primera, que estamos lejos de resolver el flagelo del secuestro, mientras en Colombia permanezcan cautivos más de 400 civiles; la segunda, que la única salida para ponerle fin al conflicto, que ya lleva dos generaciones de colombianos involucrados, no es la militar sino la del diálogo; y la tercera, que así se retuerzan de la furia los intolerantes, Piedad Córdoba es una heroína indispensable a la hora de diseñar escenarios de encuentro con los alzados en armas.

Que las Farc hayan liberado a los uniformados, que con sevicia mantuvieron cautivos más de 13 años, sin duda contribuye a crear espacios de reconciliación, pero esta sociedad jamás podrá sentarse a negociar nada con la guerrilla, mientras tenga secuestradas a 400 personas civiles, ajenas a la guerra.

¿Cómo lograremos que regresen los secuestrados? Dudo que a punta de rescates militares, que siempre son inciertos. Hay que ensayar la vía de la política, que es la que ha demostrado ser menos riesgosa, y a través de la cual han regresado la mayoría. A propósito, extraña la afirmación del comandante del Ejército, general Sergio Mantilla, según la cual las Farc tienen todavía retenidos a otros 50 militares. ¿Cuál es la intención de soltar hasta ahora esa versión?

Pero lo inocultable es la grosería de Santos y el Gobierno con Piedad Córdoba. Que la hayan tratado de ignorar contando con la ayuda descarada de algunos medios de comunicación claramente santistas, demuestra la mezquindad de la que son capaces, pero sobre todo de la incurable ceguera que los obnubila. Fue evidente que se diseñó un libreto hostil contra la valerosa exsenadora, que empezó por la ruindad de no permitir ni siquiera que los propios liberados pudieran saludarse con sus familiares delante de las cámaras, que era lo que estaba esperando el país entero.

Alguien en el régimen, y en los medios que se inclinan reverentes ante los comunicados oficiales y los boletines de las guarniciones militares, decidió que era pecado propiciar el “espectáculo” del reencuentro de los uniformados con sus abnegadas familias y el abrazo público con Piedad, su libertadora. Hoy resulta que es censurable política y mediáticamente, lo mismo que hizo el exministro de Defensa Juan Manuel Santos, cuando paralizó a la nación entera con la transmisión en vivo y en directo por televisión del retorno de Íngrid Betancourt y los liberados por la exitosa “Operación Jaque”.

Menos mal que Piedad no ha sucumbido al alud de ataques aleves con los que la han estigmatizado, humillado y ultrajado injustamente. Y qué bueno que a pesar de todo persista en contribuir a buscar la libertad de los demás secuestrados, como también que ahora se proponga encontrar los desaparecidos. Si no fuera por la Negra, muchos compatriotas seguirían pudriéndose en la selva.

Piedad sabe que mientras en ciertos salones exclusivos la detestan, miles de colombianos apreciamos su valor y patriotismo. ¡No desfallezca nunca, ni siquiera ante la adversidad de padecer la persecución de un procurador prevaricador!

Adenda No. 1.. La Fiscalía anuncia que investigará a los financiadores del paramilitarismo. Ojalá los investigadores lleguen pronto al Valle del Cauca, donde hay un batallón de auxiliadores y cómplices, y además para que también establezcan quiénes fueron los empresarios que en las épocas del Caguán le pidieron a Simón Trinidad que secuestrara políticos y no industriales, como en efecto ocurrió. Que tiemblen esos “prohombres” de mentiras, que creen que por ser ellos siempre hacen las cosas bien.

Adenda No. 2. Se roban un avión y el director de la Aeronáutica Civil, Santiago Castro, como si el asunto no fuera con él.

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2012-04-08T01:00:00-05:00

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