Por: José Fernando Isaza

La hecatombe

LA ETIMOLOGÍA GRIEGA DE ESTA PAlabra tan mencionada en Colombia es hekaton , ‘cien’ y bous, ‘buey’.

Para aplacar la ira de los dioses se les ofrecía un sacrificio matando cien bueyes, por supuesto el enojo divino se manifestaba con inundaciones, terremotos, epidemias y derrotas militares. La palabra se fue usando no sólo para nombrar el sacrificio de los bovinos, sino también para designar las catástrofes que generaban la ira divina y que requerían para aplacarse del sacrificio.

Una de las más famosas hecatombes se produce en la escuela pitagórica. Pitágoras, nacido en el año 528 antes de la era cristiana, crea una escuela parecida a lo que llamaríamos una comuna. Se aceptaban hombres y mujeres, el examen de admisión era construir con regla y compás el pentágono regular. Como es bien conocido, los griegos tenían un especial gusto por la sección aurea. Los estudiantes de la escuela se dedicaban al estudio de la geometría y la aritmética, creían que la estructura del Universo estaba en los números y las figuras de la geometría que posteriormente se llamaría la euclidiana. Por alguna razón, les estaba prohibido gustar del vino y del laurel como condimento. Una prohibición, seguramente por razones escatológicas, era la abstinencia de comer habas y fríjoles. Los únicos números que creían explicaban la armonía eran los números enteros 1,2,3,…, -1,-2,-3  y los que hoy llamamos los números racionales, los quebrados de nuestra época escolar. Utilizando unos resultados geométricos, conocidos por los sumerios, pero demostrados por Pitágoras —y que dan su nombre al famoso teorema—, se encontró que la raíz cuadrada de 2 no es un número racional. ¡El Horror! Se podría perder la simetría del Cosmos, los dioses castigarían al hombre por conocer secretos reservados a las divinidades. La leyenda cuenta que se realizó el sacrificio de los 100 bueyes. Algunos  van un paso más allá y afirman que la suerte de quien realizó este descubrimiento fue la muerte para evitar que se divulgara tan perturbador resultado.

Hace algunos años mientras los promotores del referendo reeleccionista violaban las normas y leyes que el Estado de Derecho contempla para realizar las reformas constitucionales, el Presidente anunciaba que estaba nuevamente dispuesto a sacrificarse por el bien de la Patria si se producía una hecatombe. En un país con un poder ejecutivo tan fuerte, algunos podrían pensar que ese poder podría desatarla, lo que obligaría al nuevo sacrificio del Jefe del Ejecutivo. Afortunadamente parece que esto no ocurrió.

Pero hay motivos de preocupación, el Ministro del Interior considera que la demora en los escrutinios de la pasada elección es una “hecatombe”, como lo es el consumo de licor en un día de ley seca, un hecho censurable de ser cierto. Pero no se considera “hecatombe” la compra de votos o la elección en cuerpo ajeno de los parapolíticos condenados, ni los asesinatos para cobrar recompensas o para disfrutar días de asueto. Se habla de las dificultades de la próxima elección presidencial, no falta quienes proponen su aplazamiento. De todas formas se le está pasando la cuenta de cobro al Registrador por su poca voluntad de reducir el censo electoral y de realizar con presteza el referendo.

De acuerdo con las declaraciones de la casa de Nariño, al denominar “hecatombe” las fallas de la Registraduría, parecerían estar abonando el camino para aplazar las elecciones presidenciales y en esa forma hacer realidad lo expresado por el Jefe del Ejecutivo hace un tiempo: si hay hecatombe, sigo.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

 

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