Por: Hernán González Rodríguez

La historia de Bretton Woods

Del gran libro titulado The Accidental Superpower, escrito por Peter Zeihan, resumo su capítulo de la historia del comercio mundial después de la Segunda Guerra.

El 1º de julio de 1944 se reunieron 730 delegados de los 44 países aliados de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, en el hotel Mount Washington, en Bretton Woods, pueblo de esquiadores. Los centenares de ministros, banqueros y economistas que se hospedaron en el destartalado hotel no tenían agua potable en las habitaciones, ni hielo, ni Coca-Cola…

A pesar de este desalentador inicio, lograron Harry Dexter White, por los Estados Unidos, y John Maynard Keynes, por Gran Bretaña, aprobar en tres semanas el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Reconstrucción y Fomento, instituciones que reconstruyeron la devastada Europa y establecieron las bases del comercio mundial que todavía predomina hoy día. Colombia asistió a esta reunión.

La tensión en el hotel era palpable, porque por un lado existía un sentimiento de gratitud hacia los estadounidenses, quienes nos salvaron de la dictadura brutal de Hitler, y por otro, temían que se les impusiera la Pax Americana con el fin de crear un imperio global del Tío Sam como acontecía en siglos pasados tras las guerras.  

Los Estados Unidos, en forma muy inteligente, en vista de que la devastada Europa no podía competirles con sus industrias, abrieron sus mercados sin aranceles, inicialmente, pero negociables posteriormente, para quienes quisieran exportarles sus productos. Prometieron, además, protegerles su comercio marítimo. A esta decisión se deben los milagros económicos de Corea, Japón, la Unión Europea y el despertar de China.

Este sistema no representó inicialmente mayores costos para los estadounidenses, porque su economía estaba fuerte y Europa estaba en la ruina. Pero tras el fin de la Guerra Fría, con la inesperada irrupción de la China capitalista en los mercados mundiales, con los grandes déficits comerciales en contra de los Estados Unidos, las cosas comenzaron a cambiar. El “primero América” del presidente Donald Trump así lo demuestra.

“Hoy día marcha la era que creó Bretton Woods hacia un final sin ceremonias. No existen grandes planes en su contra, ni tampoco conspiraciones. Factores impersonales, más allá de nuestro control —explica Zeihan—, no solo están destruyendo el mundo que conocemos, sino que lo están remplazando al azar por otro nuevo… en 2014, no estamos presenciando el principio del fin del poderío de Estados Unidos, sino el fin de su principio”.

Cometario del autor de esta nota. La competencia de los productos chinos en Colombia ha sido fatal, ha reversado nuestra industrialización, porque gran parte de sus productos nos compiten de contrabando o subfacturados con los dineros lavados provenientes del narcotráfico.

Buscar columnista