Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

La hora de Angelino

El exministro, exgobernador, exvicepresidente y hoy embajador en Costa Rica ha sido llamado por el presidente Duque para que le ayude a conciliar con los organizadores del paro nacional junto con Diego Molano, director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República.

Angelino pertenece a la generación de los que laten echados, como viejo zorro que es de la política y más aún del sindicalismo colombiano, del que formó parte años atrás, lo cual significa que habla el mismo idioma de los obreros y de los gobernantes, respetado además por los unos y por los otros.

Su papel está siendo de capital importancia, y aunque en las primeras de cambio no hubo acuerdo alguno, al menos logró que se midieran el aceite las dos partes del conflicto, las cuales tendrán que ponerse de acuerdo en el desacuerdo y a partir de allí comenzar a crear consensos que beneficien a ambos.

No es fácil el momento que vive nuestra institucionalidad, vulnerada por el vandalismo que le ha hecho perder la credibilidad a las marchas y protestas, y que no es difícil saber de dónde proviene y qué finalidades persigue, mezclando un derecho ciudadano con una agenda de aquellos que salen a la calle con justas y razonables peticiones, con los oscuros fines politiqueros que pretenden desestabilizar al país.

De ello y de mucho más sabe Angelino Garzón, a quien no es posible enredar en las dialécticas populistas, las presiones indecentes y los chantajes indebidos, armas estas de común usanza en estas discusiones.

Y es que de verdad hacía falta la intermediación de una persona que como él batalló en los ejércitos de las luchas de clases y aprendió como pocos el manejo de esos tinglados en que las verdades son relativas y dos más dos no son siempre cuatro.

La “coteja”, pues, no pudo haber sido mejor escogida y es la ideal para el tire y afloje, y el ajedrez de las negociaciones, que pueden incluso durar más tiempo del que creemos, pues habrá que ceder —insisto— de parte y parte si queremos llegar a un arreglo, porque por las malas se derramará sangre, y mucha.

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2019-12-06T00:00:24-05:00

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