Por: Iván Mejía Álvarez

La hora final

Con la clasificación anticipada de Santa Fe y Pasto a la gran final vuelve a estar sobre el tablero de las discusiones la bondad del sistema que los dirigentes prefieren, esos largos cuadrangulares en los que se puede llegar a una última jornada con todo definido y donde los partidos restantes son simplemente para rellenar el calendario.

Cuando a los directivos se les habla de modificar el sistema final del torneo parecen entrar en erupción porque de inmediato piensan en número de juegos, en cantidad, nunca en calidad. Y por eso se llega a estas instancias donde se disputan cuatro partidos que no aportan nada, que valen un chorizo.

El año pasado, por cuestiones de un calendario internacional sobrecargado, incluyendo Mundial Sub-20 y Copa América, la dirigencia aceptó jugar con el sistema del mata-mata y fue un éxito. Son menos partidos, pero es más emocionante, no sobran partidos, cada fecha vale oro y el torneo va in crescendo con la motivación de que en cada jornada va pasando el mejor.

Pasto llegó a la final porque metió un gol en el último minuto del torneo regular y logró cupo a los cuadrangulares. Estuvo fuera y un milagro lo metió en la pelea y ahora ese mismo equipo estará disputando el título con el antecedente que varios equipos han hecho lo mismo, clasificarse con mucha suerte en los últimos minutos y ganar después en la definición. Es un equipo sólido, con un arquero que ha tenido una gran actuación y todavía se recuerda lo que atajó Cuadrado en el lance contra Tolima en Ibagué. Sus volantes son trabajadores en la contención y buenos en el manejo, tanto Giraldo como Rodríguez son unos mixtos con ida y vuelta. El Pasto es fuerte en su estadio y cualquier equipo que vaya a la capital nariñense sabe que de cuento no se gana en ese estadio, que debe jugar fútbol y tener bien puesta la parte anímica para aguantar el entorno.

Wilson Gutiérrez encontró en los últimos tres partidos un módulo táctico que le ha servido para reconectar a Ómar Pérez con el resto del equipo. En las últimas fechas del torneo regular parecía que el cuadro bogotano había perdido el rumbo y que lo estaba salvando la pelota quieta. Con el 3-4-1-2 los dos volantes externos, Otálvaro y Arias, lograron hacer fuerte el medio y conectar más fácilmente a Ómar Pérez, asegurando manejo y llegada.

Ahora sí, llegó la hora de la verdad para Pasto y Santa Fe.

 

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