Por: Hernán Peláez Restrepo

La ilusión

Todos en algún momento tenemos ilusiones y sueños o como quieran llamarse. Esas aspiraciones requieren, para ser convertidas en realidad, del entusiasmo, de la energía, de las ganas y el sacrificio para conseguirlas. Por eso alguna frase de una canción de esas de las llamadas de 'plancha' asegura que la ilusión no se mata con un cuchillo, así al menos cantaban Los Visconti.

Pues bien, son días de ilusión para el fútbol nuestro. Algunos ya cumplieron con la meta primaria de llegar a las finales, como Once Caldas, Tolima, Nacional, y otros están cerquita de lograrlo. Para ello deben sostener la ilusión, disponer de ambición y jugarlo todo como sea. Por ejemplo, el Once Caldas, el miércoles debe intentar todo para avanzar en Copa Libertadores delante del Santos. Tiene con qué, jugadores, plan de juego y la memoria fresca, pues en circunstancias matemáticas más complicadas, pudo eliminar a Cruzeiro, el gran favorito de la presente versión. Perdió en Manizales, recibió dos goles en contra y sin embargo desde el comienzo del juego, supo ‘sitiar’ a los de la raposa y vencerlos. Pero tuvo ganas, ambición, combatividad, y esos factores se requieren a veces más que el sistema de juego. La motivación que reciban los jugadores, el estímulo espiritual, será fundamental para conseguir los puntos.

Razón tenía Julio Comesaña, el orientador del actual Deportivo Pereira, cuando después de perder con Nacional, salió a agradecer a sus jugadores la disposición y la entrega para pelear hasta el último minuto. Por transpiración de camiseta no hubo reclamo. Probablemente por razones futbolísticas sí. Comesaña, como buen jugador uruguayo que fue, valora el esfuerzo físico en el terreno. Esa es la primera condición para mantener intacta la ilusión por cualquier anhelo en la vida.

Además, es justo agradecer en medio de tantas críticas y señalamientos la forma como todos los equipos y sus jugadores decidieron atender esta parte del campeonato. Campos de juego en discretas condiciones, por razones invernales. sitios inadecuados para vestuarios porque muchos de los llamados estadios no estaban preparados para la fiesta profesional y esencialmente jugar ante pocas asistencias. Cuando veo los resúmenes de los partidos, las graderías vacías o donde no hay tribunas, me parece estar viendo los resúmenes de torneos en Honduras, El Salvador, algunos estadios de Guatemala.. .en fin, que todo este sacrificio sirve para que al menos, el Mundial Sub-20 resulte como corresponde a un compromiso serio.

Sobre este asunto, ya los equipos colombianos no viven de las taquillas, como era la exclusiva fuente de ingresos. Si no hay publicidad y difusión y contratos de televisión de por medio. la supervivencia del fútbol estaría comprometida. Hemos llegado a un punto crítico, donde la administración del fútbol debe cambiar. Nada más de paternalismo, sino de real sentido empresarial, porque si no, quedaremos en la olla...

Finalmente, Dimayor o la Federación habrán caído en la cuenta de ofrecer públicamente un reconocimiento y agradecimiento a Óscar Julián Ruiz, quien deja el arbitraje para ingresar por invitación de entes internacionales a otros campos de la actividad. ¿No tienen con qué?

 

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