Por: Antonio Casale

La ilusión crece

El equipo de todos continúa agrandando esta historia de amor entre los colombianos y su selección. Lo sucedido en el partido frente a Bélgica despejó las dudas existentes en la mitad del campo y agrandó el abanico de candidatos a tener un puesto entre los 23 que irán al mundial.

Bélgica era, antes del partido y según los más críticos de la selección, el rival que verdaderamente iba a medir a los nuestros. Colombia hizo ver mal a Bélgica, porque el gran problema de los últimos partidos de la eliminatoria, la falta de filtro en la mitad del campo, se solucionó con creces, sobre todo en el primer tiempo. Aldo Leao Ramírez demostró que puede ser ese volante moderno que pedía esa zona del campo, se complementó excelentemente con Sánchez y esta vez contaron con el verdadero sacrificio de Cuadrado y James Rodríguez, quienes colaboraron en marca, como lo pedía la selección hacía ya varios partidos.

Por otro lado, es menester valorar la importancia de un jugador como Falcao, quien, como pocos en el mundo, sabe resolver con una altísima efectividad. Es difícil que El Tigre yerre una opción de gol. Valdano dice que el gol es un problema de confianza, pues bien, a Falcao le sobra. Ojalá los rumores de su llegada al Chelsea se hagan realidad, porque el samario merece estar en la élite.

Pero quizás lo más importante ha sido la aparición de Ibarbo, quien hace rato merecía su oportunidad, la misma que no desperdició. El del Cagliari por momentos hizo recordar el tranco de Asprilla y la potencia de El Tren Valencia al tiempo. De la misma manera, es necesario señalar que el entrenador encontró en Santiago Arias una excelente alternativa por la derecha, que bien puede representar la oportunidad de que Camilo Zúñiga ocupe la izquierda en caso de que Pablo Armero no logre recuperar su nivel.

Faltan varios meses para el mundial, pero desde ya el entrenador debe tener la cabeza hecha un merengue, pensando en quiénes serán los 23 elegidos. Ese es otro acierto del técnico y sus ayudantes, porque pasan los días y las noches haciéndoles seguimiento a todos y cada uno de los jugadores colombianos que actúan tanto en nuestra liga como en el exterior y por eso el trabajo cuando los convocan se hace más fácil.

El partido contra Holanda será otra prueba interesante, pero ya podemos chulear algo que antes parecía inalcanzable. Este equipo tiene carácter, convicción ganadora y no se siente inferior a nadie. Desde Pékerman, que prefiere enfrentar a los mejores antes que ir a cine, a diferencia de algún antecesor, se transmite ese espíritu ganador a sus jugadores. Hay cosas por corregir, como en todos los procesos humanos. Habrá que tener los pies sobre la tierra, pero en el entorno, porque estos muchachos han demostrado que son más maduros que todos nosotros. La ilusión crece.

 

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