Por: Cartas de los lectores

La imparcialidad del procurador

El Espectador refiere apartes del afortunado debate Gaviria-Ordóñez ocurrido el 11 de mayo.

Debate al que convendría añadirle que, siendo el catolicismo un credo político por acción y omisión, todas y cada una de las manifestaciones de sus creyentes conviene sean puestas en liza como políticas, inclusive aquellas que disfrazan tácticamente de “metafísicas”. Puestas las cosas en este sitio, se podría entender por qué este procurador no tiene recato alguno, no sólo en hacer visible su credo católico personal, sino en convertir las oficinas de la Procuraduría en lugares de culto catolizado y, lo peor de todo, interponer argumentos de la catolicidad para “ilustrar” sus pretendidas posiciones jurídicas, por ejemplo, en el caso constitucionalmente juzgado del aborto. Por ello, inclusive cuando el procurador pretende actuar en Derecho, de hecho actúa como creyente, pues en esta doble moral consistió, consiste y seguirá consistiendo la razón por la cual el Vaticano sea el aparato de Estado con mayor influencia, persistencia y poder manipulador de la modernidad. Razón por la cual tendremos para rato un procurador para quien los prejuicios católicos imperarán sobre sus decisiones afectando el Estado Social de Derecho, sobre todo en aquellos aspectos constitucionales en los que la sociedad intente romper frontalmente los prejuicios religiosos.

Bernardo Congote. Bogotá.

¿Quién podrá defendernos?

Los colombianos nos sentimos muy complacidos al ver con cuánta diligencia actúan hoy todos los entes de control. La corrupción administrativa se pasea oronda por todo lo largo y ancho del territorio, pero nos preocupa a los santandereanos ver que no obstante nuestros clamores acá todavía no han llegado.

Se habla insistentemente de que en nuestro municipio de Bucaramanga existen anomalías en todas sus dependencias, tales como nóminas paralelas, sobrecostos, adjudicación de contratos irregulares, gastos suntuosos innecesarios y nada se investiga ni nada se desmiente.

Se adquirió una escultura al parecer del maestro Botero por varios miles de millones en momentos en que la ciudadanía padecía los rigores del invierno. Se construyó un coliseo cubierto en donde se han denunciado sobrecostos exagerados, especialmente en su silletería, y que el alcalde Vargas Mendoza ha tenido la genialidad de bautizar con el nombre de Alejandro Galvis Ramírez, propietario de Vanguardia Liberal.

Es hora de que nuestro ilustre paisano el Dr. Alejandro Ordóñez recuerde a la querida ciudad que lo viera nacer.

Eulogio Uscátegui. Bucaramanga.

 

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