Por: Mauricio Botero Caicedo

La importancia de cuatro dólares

A PRIMERA VISTA NO PARECIERA que cuatro dólares tuvieran mucha relevancia, pero todo parece indicar que en dos aspectos, para los consumidores gringos, estos pocos dolaretes sí la tienen.

En el caso de la gasolina, no sólo tiene mucha importancia, sino que tiene ramificaciones que pueden afectar a buena parte de la economía. En el ejemplo de Starbucks, la relevancia tiene mucho más que ver con el estilo de vida del estadounidense medio que con el impacto en la economía.

El precio de la gasolina corriente en Estados Unidos está hoy por encima de $4 dólares el galón, lo que por primera vez desde la crisis de 1973 ha llevado a los consumidores a disminuir el gasto en gasolina; a cambiar sus hábitos de desplazamiento; y a dejar de comprar vehículos con alto consumo de combustible. Los yanquis se están volcando a adquirir automóviles como el Toyota Prius, un híbrido con motor de gasolina y motor eléctrico, cuya avanzada tecnología le permite lograr más de 80 kilómetros por galón.

En reciente columna en El Tiempo, el economista venezolano Moisés Naím señala que el total de kilómetros por mes viajados en coche por los estadounidenses sufrió la más abrupta caída desde 1949, y el número de usuarios del transporte colectivo está batiendo récords. Según Naím, en el 2008 el consumo de gasolina en Estados Unidos va a bajar por primera vez en 17 años.

Pero sin duda el mayor impacto del galón a $4 dólares lo van a sentir los tres grandes fabricantes de automóviles, General Motors, Ford y Chrysler, cuyas ventas de coches de alta cilindrada y de bajo rendimiento siguen cayendo en picada. Es posible que alguna de las tres empresas, posiblemente Chrysler, termine fusionándose con una de las otras dos.

El otro aspecto en que una empresa ha encontrado abierta resistencia por parte del consumidor es la cadena de cafés especiales Starbucks. El bebedor de café gringo no está dispuesto a pagar $4 dólares por un capuchino o un latte. Lo anterior ha llevado al cierre de 600 tiendas de esta cadena, especialmente aquellas abiertas en los últimos 18 meses y el regreso al timonel del fundador, Howard Shultz, con la finalidad de trazarle un nuevo rumbo a una de las empresas hasta hace poco más exitosas del mundo.

El costo directo de un capuchino está en orden de los 15 a 25 centavos de dólar, siendo el café no más de cuatro centavos. Por más costosos que sean los servicios públicos, los salarios, y principalmente los arriendos de los locales, no cabe la menor duda de que los márgenes de Starbucks son generosos. Todo parece indicar que a $4 dólares el norteamericano medio prefiere tomarse el capuchino en un McDonald’s o en un Burger King a la tercera parte del precio. Starbucks va a tener que ser muy imaginativa para recuperar a sus clientes.  

Cambiando algo el tema, nada más difícil que hacer predicciones, en especial, como lo anotaba un ingenioso, predicciones sobre lo que va a pasar en el futuro. Hay ciertas cosas que están pintadas en la pared: la primera es que los Estados Unidos y probablemente Europa están más cerca de una verdadera recesión a diferencia de una descenso en la actividad económica. Esta situación va a conducir a que la tendencia en los precios del petróleo siga a la baja, caída que no va a ser compensada por mayor demanda en los países emergentes. La segunda predicción es que los precios del maíz van a continuar disminuyendo. A los niveles actuales, ni es rentable producir etanol, ni engordar marranos, dos de las actividades agroindustriales que consumen la mayor proporción de este grano. Por más trabajo que le cueste a los burócratas, a ciertos analistas, y a algunos supermercados entender, la única cura efectiva para los altos precios, son los altos precios. Los racionamientos son ineficaces e inoperantes y suelen crear pánicos totalmente injustificados.

 

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