Por: Columnista invitado

La importancia de medirse

Las políticas que buscan mejorar la calidad de la educación necesitan madurar para generar resultados; en consecuencia, su impacto solo puede ser medido en el mediano y largo plazo.

Aunque existe una discusión de vieja data sobre si la única forma de medir la calidad de la educación es utilizando pruebas de logro estandarizadas, éstas son, sin duda, la manera más apropiada de medir la tendencia en el mejoramiento de la calidad.

Esta premisa la sustenta un estudio reciente publicado por el Programa de Política en Educación de la Universidad de Harvard. Éste realizó una comparación entre la tendencia de mejoramiento en las pruebas estandarizadas de logro en educación de Estados Unidos y otros 48 países que han asumido el reto de participar en estas pruebas internacionales.

Estados Unidos es uno de los pocos países que han participado en 27 de las 28 pruebas internacionales entre 1995 y 2009. Por esta razón, puede hacer un seguimiento del avance de las políticas educativas en sus diferentes estados y comparar sus resultados con los de otros países, establecer planes de mejoramiento y metas claras.

Adicional a brindar información muy valiosa para la planeación educativa de ese país, el estudio también —por el número de países participantes en las evaluaciones, la constancia en su presentación y el lapso de tiempo que toma en consideración— demuestra cómo la tasa de crecimiento del PIB de la mayoría de los países está directa y positivamente relacionada con el mejoramiento de nivel en los resultados de las pruebas.

En su política pública, Colombia se ha caracterizado por reconocer el valor de las evaluaciones nacionales e internacionales. Así pudo ser incluida en los comparativos del estudio, con la grata sorpresa de constatar que, aunque falta mucho en mejoramiento de la calidad de la educación, vamos en el camino correcto y hacia el crecimiento económico que el país anhela: Colombia, entre 49 países, presenta la mayor tendencia de mejoramiento en los resultados de las pruebas entre 1995 y 2009.

No obstante la buena noticia, no se debe descuidar la equidad. En Colombia, como en Estados Unidos, los resultados demuestran que pueden existir mejoramiento con alta inequidad. Son impactantes las diferencias en los resultados entre los estados de Estados Unidos, así como entre departamentos, zona urbana y rural y el sector público y privado, en Colombia.

Sin duda, la educación debe considerarse una de las principales locomotoras del país. Para lograr crecimiento económico, progreso y competitividad, ésta debe ser prioritaria. Es imposible tener crecimiento sin educación de calidad y sin una medición adecuada. Pero para lograrlo es indispensable generar equidad en el conocimiento y por consiguiente en el crecimiento.

 

* Isabel Segovia Ospina, Gerente general, Fundación Compartir

 

 

 

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