Por: Columnista invitado

La importancia del parto a tiempo

Cualquiera que haya preparado un pavo sabe que si lo sacas del horno demasiado pronto, no estará cocido totalmente y si lo dejas demasiado tiempo, quedará seco y duro.

 Para un bebé en el útero, aplican los mismos principios: sincronía es la clave. Una gestación que sea más corta o larga del término pleno a veces puede ser menos que ideal para el infante, y ocasionalmente para la madre. Un embarazo una semana más corto o largo del término pleno puede dañar notablemente la salud de un menor, han demostrado estudios.

La frase empleada tradicionalmente de “embarazo de término” se refiere al que dura de 37 a 42 semanas. Sin embargo, las palabras han terminado siendo confusas y, en cierta medida, están sujetas a la interpretación individual. Que cualquier momento en un periodo de cinco semanas puede ser considerado “término” ha generado malentendidos generalizados entre mujeres encinta y sus médicos con respecto a la mejor forma de que nazcan los bebés, cuando no hay razón de fuerza para que el bebé nazca antes o se mantenga en la matriz durante más tiempo.

Alarmado ante recientes tendencias enfocadas a inducir el parto o programar operaciones cesáreas antes de las 39 semanas de gestación para un solo feto, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos y la Sociedad de Medicina Materna-Fetal emitieron el mes pasado cuatro nuevas definiciones de partos de “término” para aclarar las cosas entre mujeres y médicos.

“El lenguaje y las etiquetas tienen importancia”, dijo el Dr. Jeffrey L. Ecker, especialista de medicina materna-fetal en Boston y presidente del comité del colegio de práctica obstétrica. “Los resultados varían, y queremos asegurarnos de que todos los involucrados - médicos, parteras y pacientes - estén hablando de lo mismo”.
Las nuevas definiciones se fundamentan en la duración del embarazo calculado desde el primer día del último periodo menstrual de la mujer, una fecha conocida de concepción, o una medición de ultrasonido del feto durante las primeras 13 semanas de embarazo:

- Término adelantado: Entre 37 semanas, 0 días y 38 semanas, seis días.
- Término pleno: Entre 39 semanas, 0 días y 40 semanas, seis días.
- Término tardío: Entre 41 semanas 0 días y 41 semanas, seis días.
- Post-término: cuarenta y dos semanas, 0 días y más allá.

“Este cambo de terminología deja en claro tanto a pacientes como doctores que los resultados de recién nacidos no son uniformes incluso después de 37 semanas”, dijo Ecker. “Cada semana de gestación hasta 39 semanas reviste importancia para un feto a fin que se desarrolle cabalmente antes del parto y tenga un comienzo saludable”.

Durante las últimas semanas del embarazo, de la semana 37 a la 40, los pulmones y cerebro del bebé maduran plenamente, en tanto los bebés nacidos de término pleno por la nueva definición tienen, en promedio, los mejores resultados de salud.

Ecker, entre otros expertos, promueve la paciencia: observe a madre y feto cada semana, y permita que la naturaleza siga su curso cuando no hay razón para intervenir. Si es importante programar una cesárea o inducir el parto en un embarazo por lo demás saludable, “es apropiado después de 39 semanas”, dijo.
Por supuesto, hay muchas situaciones en las que un parto planeado de un bebé antes de 39 semanas de gestación es deseable médicamente y posiblemente salva vidas. Una circunstancia común es un embarazo doble, que ahora llega frecuentemente al parto a las 38 semanas. Los estudios han sugerido que, en promedio, a los gemelos les va menos bien cuando se permite que el embarazo continúe hasta el término pleno.

Otras condiciones que pueden ameritar el parto anticipado sobre el término entero incluyen anormalidades de la placenta, una cesárea previa que haya cortado a través del muro muscular del útero, una cantidad inadecuada de fluido amniótico, así como ruptura prematura de las membranas que envuelven al feto.
“Si todo va bien con mamá y bebé, no se justifica un parto antes de 39 semanas”, dijo la Dra. Catherine Y. Spong, especialista materna-fetal en los Institutos Nacionales de Salud de EU cuyos estudios han informado mayormente las nuevas definiciones de embarazo de término.

En un estudio de 28,867 mujeres que fueron sometidas por segunda vez a una cesárea programada, Spong y sus colegas evaluaron que las probabilidades de un resultado adverso para el bebé se relacionaban con la duración de la gestación. Mientras más anticipadamente ocurriera el parto, encontraron, mayor el riesgo de que el bebé padeciera problemas respiratorios, siendo admitido en la unidad neonatal de cuidado intensivo, necesitando resucitación cardiopulmonar o ventilación mecánica, desarrollando una infección a lo largo del cuerpo, experimentando bajo nivel de azúcar o requiriendo hospitalización prolongada.

Relativo al parto a las 39 semanas, diversos riesgos de daño al bebé aumentaban hasta cuatro veces para el parto a las 37 semanas y se duplicaban a las 38 semanas. “Nuestros resultados indican que un alto porcentaje de partos por operación cesárea electiva en Estados Unidos son practicados antes de 39 semanas”, escribieron. “Estos partos anticipados están asociados con un prevenible aumento en la morbidez neonatal y admisiones a la unidad neonatal de cuidado intensivo, lo que conlleva un alto costo económico. Esos hallazgos apoyan recomendaciones para demorar el parto electivo hasta las 39 semanas de gestación”.

El parto después de las 40 semanas también fue vinculado a un riesgo mayor de daño al infante.

Un estudio israelí arrojó una tasa de mortandad infantil tres veces mayor entre quienes nacían entre 34 y 37 semanas cuando se comparaba con bebé nacidos después de términos completos. Los autores destacaron que las últimas seis semanas de gestación “representan un periodo crítico de crecimiento y desarrollo del cerebro y pulmones del feto, y de otros sistemas”.

Los efectos del nacimiento antes del término pudieran durar toda la vida. Un estudio finlandés publicado en el ejemplar de octubre de Pediatría, que siguió a casi 9,000 hombres y mujeres nacidos entre 1934 y 1944 arrojó que, comparado con los nacidos a término, quienes nacieron entre las 34 y 36 semanas de gestación eran menos educados, tenían ingresos menores y ocupaciones más bajas que sus padres.

Spong también trazó los riesgos de la madre al dar a luz a un bebé anticipadamente. El parto inducido pudiera no funcionar y pude ser muy largo; las probabilidades de infección y hemorragia postparto son mayores, en tanto la hospitalización puede ser prolongada. Si bien una cesárea es “muy segura sobre todo”, dijo, presenta también un riesgo mayor de complicaciones anestésicas y daño a órganos internos.

Por:Jane E. Brody

The New York Times 2013

 

 

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