Por: Fernando Galindo G.

La impronta del presidente Santos: salud y paz (II)

Después de la barahúnda uribista, en la que se supuró odio y resentimiento contra la persona del presidente Santos y su obra de gobierno, el ungido por el caudillo anunció su eventual programa de campaña: repetir el talante y los errores de los ocho años que antecedieron a Santos, perpetuar el estado de guerra al desconocer el proceso de paz que se adelanta en La Habana y, por supuesto, continuar con el poder dominante de las EPS/Cajas en el sistema de salud.

 Semejantes propuestas merecieron que Lorenzo Madrigal lo identificara como “Iván el Terrible”, por lo adusto de su rostro, al exponerlas ante los medios. El presidente, prescindiendo de su mantra, reaccionó en la plaza pública para señalarlos a él y a los fanáticos del extremo centro democrático: “ahí están, esos son, los enemigos de la paz”.

El segundo escenario que ameritó reeditar el titular de la columna publicada aquí el 22 de marzo de 2013, fue la convocatoria de Santos a los integrantes de la Comisión Séptima de la Cámara el 29 de octubre pasado, para rectificar y rediseñar el proyecto de ley ordinaria de salud, aprobado en el Senado.
Este último propósito se lograría si Santos compromete energía y firmeza similares a las exhibidas en la defensa del proceso de paz, ceñido al núcleo substancial de la reforma: garantizar la salud como un derecho humano constitucional fundamental de todos los colombianos.
La gobernanza contemporánea no es tratar de complacer los intereses de los diversos grupos de presión, sino conducir el Estado hacia el bien común de la sociedad.

En ese contexto, el rechazo a la integración vertical y a la intermediación de las EPS/Cajas obedece a los abusos cometidos por esas entidades en los pasados 20 años, ante la carencia de control y vigilancia de los organismos estatales para auditar los dineros públicos administrados por ellas.
De tal manera están enquistados en el sistema esos vicios, que cuantiosos préstamos del BID ejecutados en los períodos de Uribe, como el Plan de Apoyo a la Reforma del Sistema de Salud, terminaron en multitud de subcontratos con entidades como Cendex (dirigida por el actual viceministro Fernando Ruiz), el Centro de Gestión Hospitalaria y otras, cuyo resultado fue decretar la Emergencia Social en 2009, en buena hora juzgada inexequible por la Corte Constitucional. En conclusión, esa platica se perdió.

El presidente y su ministro deben partir de la base de que la reforma esperada de la Cámara es el cambio substancial del modelo de salud: del negocio de terceros, al goce pleno del derecho constitucional a la salud para todos los ciudadanos. Cualquier otra acción sería tan engañosa como las pretendidas en el gobierno anterior. 

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Parche 1. La sociedad entera está pendiente de las denuncias de la contralora sobre los nexos del fiscal con Saludcoop.
Parche 2. El Estado está en mora de investigar y definir si el patrimonio acumulado por las EPS/Cajas, fue el resultado de la apropiación indebida de la UPC.
Parche 3. Con el repunte del presidente en las encuestas, vale recordar a López: “Y si no es Santos J.M., ¿entonces quién?”.

 

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