Por: Rafael Orduz

La innovación requiere apoyo integral

LAS FIRMAS DE ABOGADOS QUE TRAmitan solicitudes colombianas de patentes en los Estados Unidos tienen poco trabajo, pese a que uno de los orgullos nacionales es la creatividad de los colombianos.

Las patentes son una de las formas de protección de la creatividad, imprescindible en el mercado global. Hay una relación directa entre el número de patentes concedidas a un país, por un lado, y la calidad de vida y la competitividad del mismo, por otro.

Entre 2006 y 2010 la oficina de patentes de los Estados Unidos (Uspto)  otorgó, en total,  43 patentes a colombianos. Menos incluso que en el período 2001-2005, cuando se aprobaron 54 patentes. Da pena. Estamos por debajo de Costa Rica (85 patentes concedidas en los últimos cinco años), Chile (114), Brasil (766). Ni qué decir de Corea del Sur (44.577).

Se supone que parte del interés en el TLC con los Estados Unidos radica en colocar productos colombianos allí. ¿Cuáles? El finado Jaime Garzón diría: “Los mismos… de antes”. Productos primarios (petróleo, carbón, ferroníquel, oro, piedras preciosas, bananos), flores, algunos trajes, unas pocas partes de avión y muy poco de otras categorías.

Las autoridades andan muy orgullosas porque en el primer bimestre de 2011 se ha roto el récord de exportaciones: US$7.730 millones. Olvidan resaltar otro hecho: las llamadas exportaciones de “alta tecnología”, intensivas en investigación y desarrollo,  que, de hecho, ocupan un espacio mínimo (2,6% en 2009), van cuesta abajo: 1,4% del valor total en enero y febrero de 2011.

Los ciclos de innovación de procesos y productos son hoy cada vez más cortos. El éxito exportador de un país está ligado, en el largo plazo, a la capacidad de innovación en mercados cambiantes. Innovación sin incursión en los mercados no existe.

¿De qué sirve, por ejemplo, que alguna firma colombiana invente, digamos, un producto electrónico, que le sea concedida la patente, que en potencia cuente con mercados en el exterior, pero que carezca de la información y los recursos para explorar tales mercados y alianzas con eventuales distribuidores?

Hay valiosas señales de innovación en Colombia en ámbitos tan diversos como la biotecnología, la animación digital o la ropa inteligente (aquella, por ejemplo, que le permitiría a un médico enterarse por celular de la tensión de su paciente mediante un sensor en la camisa de éste) en proyectos de gente joven emprendedora. Lo que resulta escasísimo es el financiamiento de las actividades de investigación y desarrollo,  capital de riesgo, acompañamiento a la protección intelectual dentro y fuera del país, apoyo al mercadeo internacional y  a la búsqueda de aliados en las cadenas de suministro.

Dentro de las “locomotoras para el crecimiento y la generación de empleo” del Plan 2011-2014,  le corresponde a los “nuevos sectores basados en la innovación” la suma de $215 mil millones, el 2 por mil de la locomotora del desarrollo minero. Refleja el bajo interés público y privado en el tema.

 

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