Por: Ernesto Yamhure

La insensibilidad de Gaviria

ESTA SEMANA EL EX PRESIDENTE César Gaviria se despachó en entrevistas y declaraciones.

Aunque lo diga a medias, está en campaña y por supuesto se dedicó a dispararle al presidente Uribe como alternativa para tratar de mejorar las cifras de intención de voto que le son totalmente desfavorables, tal y como se desprende de la última encuesta que le da un 3,82% de intención de voto.

De eso se trata la política. No obstante, me parece injusto, insensible y hasta prepotente la manera como atacó a la Banca de las Oportunidades. Extraña muchísimo que todo un liberal de los quilates de Gaviria considere que ésta no es más que una medida populista del Gobierno.

En el programa El radar del jueves pasado aseguró que “no me gusta que (Uribe) se ponga a repartir cheques de subsidios, me parece que eso se ve muy mal, el jefe de Estado repartiendo plata, porque eso es demasiado populista y es un poco corruptor de la política”.

A Gaviria le parece patético que el Presidente esté cerca de la gente, buscándoles soluciones a sus problemas. Por supuesto que el ex gobernante aspira a que Uribe pase los fines de semana en la Casa de Huéspedes de Cartagena o a que arme fiestas en la Casa de Nariño con papayeras traídas desde la costa en el avión presidencial.

La Banca de las Oportunidades le debe parecer “lobísima” a Gaviria. Cuánto se nota que él ni sus familiares han padecido el fenómeno conocido como el “gota a gota” que consiste en una operación mediante la cual el usurero de la comarca, sin que medie documento alguno, presta a unos intereses asfixiantes que se deben cancelar diariamente. Al deudor que se cuelgue, literalmente lo “cuelgan”. Y así, doctor Gaviria, viven miles de hogares colombianos que no tienen acceso al sistema financiero convencional.

Acá no se trata de defender a un gobierno sino de defender una política social que ha sido exitosa, que le ha solucionado los problemas a la gente, que ha aliviado las angustias económicas de los más pobres, de aquellos a los que los banqueros les tiran las puertas de sus entidades en la nariz.

En Colombia han sido muchos los que han hablado de la pobreza, sobre todo los ilustres miembros del Partido Liberal, pero muy pocos han hecho algo para reducirla. Los anaqueles están rebosantes de estudios realizados por los tecnócratas de Plantación Nacional y cuando de formular soluciones se trata, los egocéntricos economistas inundan los periódicos con sus teorías.

Los marginados han visto una luz de esperanza con la Banca de las Oportunidades. Dirán entonces que el Presidente de la República es un populista por entregar los microcréditos durante los Consejos Comunales, sin entender la magnitud de lo que eso representa para los beneficiarios.

Se le olvida a Gaviria y su cenáculo de seguidores poquitos por demás que  la mayoría de aquellos que reciben los recursos no son propiamente personas que estén dentro del sistema financiero porque, repito, se trata de colombianos y colombianas para los que hace 10 años era impensable acceder a un crédito blando que les permitiera montar su microempresa.

La insensibilidad de Gaviria llega al extremo cuando insinúa que las conciencias de quienes se han beneficiado con los 2’330.180 créditos han sido compradas por el Gobierno. Claro, como se trata de personas pobres e históricamente excluidas, el jefe del liberalismo y hoy precandidato presidencial se concede la licencia de ultrajarlos, de ofenderlos y, sobre todo, de menospreciar el salto que han dado en materia de calidad de vida.

 No obstante, se debe recordar que a las personas se les mide por los resultados. En menos de  24 meses la Banca de las Oportunidades ha entregado 7,2 billones de pesos en créditos ¿En esa materia qué tendrá el gobierno de Gaviria para mostrar?

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