Por: Cartas de los lectores

La JEF

Luego de los últimos acontecimientos alrededor de la JEP, se ha venido hablando de la necesidad inaplazable de llegar a un gran acuerdo nacional que considere las inquietudes y el malestar de esa mitad más 50.000 que salieron a votar “emberracados” por el No en 2016 y que a pesar de haber ganado aún sienten que perdieron. Por tal razón me he planteado: ¿qué tal si fruto de ese “acuerdo nacional” se crea la JEF, “Justicia Especial para las Farc”? Puede sonar absurdo, pero no es del todo descartable en este país.

Dicho organismo de justicia transicional tendría por tarea juzgar únicamente a los miembros de la guerrilla que se desmovilizaron y que aún están en los territorios de reincorporación, de manera tal que se garantice la no impunidad. Para ello, ese órgano de la justicia debería estar conformado por un grupo de unos mil jueces, jueces que en su vida pública o privada hayan expresado algún reparo, desprecio u odio hacia los miembros de las Farc y que en ejercicio de sus actuaciones dentro de los juicios no sean tan “garantistas” con asuntos como la legalidad en la recopilación de las pruebas, ni se detengan a evaluar la certeza o la fecha en que se recaudó la prueba, y que a la hora de fallar preferiblemente no lo hagan con apego a la Constitución y la ley, sino al Estado de opinión mayoritario en el país, para que se dicten sentencias condenatorias ejemplarizantes. Para que dicho proceso de juzgamiento responda a la escasa paciencia de los ciudadanos, cada juez tendría un tiempo no mayor a tres meses para el proceso de juzgamiento de cada desmovilizado. De materializarse dicho escenario, en un plazo no mayor a dos años, los desmovilizados de las Farc, desde comandantes hasta guerrilleros rasos, estarían pagando las condenas por las innumerables atrocidades cometidas durante las décadas de conflicto, dando por terminada la indignación por la impunidad fruto del Acuerdo.

Ahora bien, superando las innumerables dificultades que implicaría materializar una propuesta semejante, detengámonos a pensar si al cabo de dos años, y resuelto el tema de la impunidad, tendríamos un país mejor. Yo honestamente lo dudo. Nuestro principal problema como sociedad es la ilegalidad que se manifiesta en corrupción, evasión de impuestos, contrabando, extorsión, minería ilegal, deforestación, narcotráfico, etc.

No son la JEP y los desmovilizados de las Farc los que hacen que este país no salga del atolladero. Somos nosotros, quienes nos hemos enfrascado en discusiones tan absurdas como si Santrich deba o no ser extraditado o si hay o no “crisis institucional”, mientras convivimos con la ilegalidad y descuidamos lo realmente importante: la protección de la vida.

Esta sigue siendo una tierra regada por sangre, porque la ilegalidad mantiene la lucha por territorios donde el Estado brilla por su ausencia. Esa debería ser nuestra mayor preocupación: que el Estado sea legal y haga presencia en cada rincón del país. Si no somos capaces de identificar el problema esencial, mucho menos vamos a estar en capacidad de resolverlo.

Julio César Rendón Carvajal.

Envíe sus cartas a [email protected].

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Sobre el uso del glifosato

De Acemi, sobre una columna

Dos cartas de los lectores

Letra muerta

Dos cartas de los lectores