Por: Iván Mejía Álvarez

La jerarquía

Jerarquía es uno de esos conceptos nebulosos que tiene el mundo del fútbol, y expresa tantas cosas a la vez que llegar a tenerla parece una meta permanente.

La jerarquía se demuestra en los momentos fáciles y difíciles del juego. Para doblegar sin despeinarse a los adversarios de menos nivel y rango y para sacar adelante las situaciones comprometidas y difíciles.

Jerarquía, por ejemplo, demostraron los dos equipos colombianos en la Copa Libertadores tras los malos resultados que los pusieron contra la pared. Nacional perdió con Barcelona y puso en duda su clasificación cuando faltaban seis puntos por jugar. Pero allí, en esos dos partidos, el equipo que dirige Osorio sacó sus charreteras y le ganó a Estudiantes de visitante, y remató a Libertad en la casa, mostrando todo el fútbol que durante la Copa había estado ausente. Ganó con seguridad, circulación de fútbol, intensidad y un buen volumen de juego, que le permitió tener mucha posesión y ser contundente cuando lo necesitaba.

Jerarquía también fue la que mostró Santa Fe tras la derrota ante Mineiro y vio embolatada la clasificación. Debía jugar ante Colo Colo en Santiago y cerrar con Atlas. Los arrasó, les pasó por encima, jugó muy bien, apareció Ómar Pérez, quien puso orden en la distribución de la pelota, hizo jugar a sus compañeros y los rojos consiguieron un tiquete que se estaba refundiendo por el virus de la “sobradez”, ya que se sentían fijos después del buen arranque y perdieron los papeles, pero al final recompusieron gracias al saber estar en el momento justo.

A nivel internacional el mejor expositor de la jerarquía es el Bayern de Munich. Tuvo una desafortunada presentación en el estadio del Dragón ante Oporto y tuvo que ir al Allianze Arena de Múnich a poner orden y lo hizo con una categoría impresionante, goleando, llevándose por encima a los lusitanos, que fueron absolutamente incapaces de gobernar un juego en el que entraban montados y terminaron goleados. Cuando un equipo necesita de sus estrellas, de sus jugadores de rango triple A, estos tienen que aparecer y los muniqueses dieron una lección con su fútbol en medio de la zozobra del resultado inicial.

La jerarquía hay que mostrarla, desarrollarla, tenerla siempre presente, es la clave para ganar. Es lo que le faltó al Atlético de Simeone, incapaz de pensar en el arco del frente y supeditado a la táctica del miedo y la especulación. Nunca propuso, nunca intentó propiciar el error del enemigo, siempre esperó que éste llegase como por arte de magia y así es muy difícil ganar. A veces sale, pero es más fácil ganar jugando bien.

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