Por: Hernán González Rodríguez

La Jurisdicción Especial para las “Farc”

Cambio Radical, el partido político del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, “no votará la Ley Estatutaria que reglamenta el acto legislativo de la JEP, por considerar que esta iniciativa premia de manera significativa y desequilibrada a los miembros de la desmovilizada guerrilla de las Farc”.

Los integrantes del Centro Democrático, Paloma Valencia, Paola Holguín, y Álvaro Hernán Prada, “se acercaron a la Registraduría Nacional para inscribir el comité promotor que permitirá iniciar la recolección de firmas para derogar la JEP, sacar el Acuerdo de La Habana de nuestra Constitución e impedir que criminales de lesa humanidad lleguen a la política”.

El rector de la Universidad Externado de Colombia y uno de los estructuradores de la JEP, señor Juan Carlos Henao, invitó a un exguerrillero de las Farc, alias Andrés París, a dictarles una premonitoria conferencia a sus estudiantes, en la cual imperaron el odio y el presagio azaroso del principal fin de la JEP: “Para que el señor Álvaro Uribe Vélez sea preso y se le imputen todos los cargos y responsabilidades por asesino, narcotraficante y corrupto”.  Entiendo que la JEP no puede juzgar a los expresidentes; pero se ensañará, sí, contra sus opositores, empresarios, políticos, militares, periodistas…

Nada diferente se podía esperar de un Acuerdo rechazado por los colombianos en el Plebiscito del 2 de octubre de 2016. Acuerdo que prometió reformar el presidente Santos con base en las observaciones del Centro Democrático, para lo cual envió sus representantes a La Habana y retornaron con casi el mismo texto inicial, en especial, con el relacionado con la JEP.  Para aprobarlo se remplazaron el pueblo por un Congreso espurio, sin competencia constitucional para tal fin.

Con el fin de completar los antecedentes anteriores, eligieron tres jueces extranjeros, cercanos a los “Montoneros de Argentina, a los Senderos Luminosos del Perú y a los Etarras de España”, algunos de ellos de reconocida izquierda, para seleccionar e integrar la JEP con 38 magistrados titulares y 13 suplentes entre unos 2.000 aspirantes, no pocos de ellos con excelentes hojas de vida que les fueron ignoradas.

Mas no acertaron los jueces citados, porque, en opinión de algún congresista serio, de los 51 elegidos por estos ya se han identificado unos 28 con motivos para haber sido reprochados por sus sesgos ideológicos, sus intereses económicos o por pertenecer al “carrusel de la justicia”. De estos 28, ni más ni menos que 13, fueron o son contratistas del Estado y otros 6 emitieron opiniones parcializadas desde los colectivos de abogados o desde la academia, en tiempos pasados. No esperemos juicios imparciales de jueces sesgados y politizados de antemano.  Estimo que al publicar esta nota ya se habrá aprobado la tenebrosa JEP.    

Estoy absolutamente seguro de ver muy pronto a los cabecillas del Partido de las Farc, gozando de impunidad total, ocupando una curul en el Congreso, movilizándose en camionetas blindadas y con numerosos escoltas. En la cárcel continuarán, entre tanto, Andrés Felipe Arias, Luis Alfredo Ramos, Sabas Pretelt de la Vega… e incontables colombianos ajusticiados con testigos falsos o por faltas de pormenor.  

 

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