Por: Juan Carlos Botero

La justicia es noticia

ES EXTRAÑO QUE NO SE DIGA MÁS, PERO la mayoría de las grandes noticias que suceden en Colombia, desde hace varios años, están relacionadas con la justicia. Esto no es accidental. Es resultado de las reformas más importantes que se han hecho en este campo en los últimos 20 años. Y gracias a esas reformas hoy se puede decir que, en Colombia, la justicia es noticia.

Basta abrir la prensa para confirmarlo. Cada mañana leemos reportajes vinculados, de una forma u otra, con la acción de la justicia. Para unos ésta todavía se mueve a tropiezos; para otros, con excesos. Pero el hecho es que se está moviendo, y de ahí su poderosa influencia en el panorama nacional. Esto es positivo, porque hace 20 años sucedía lo contrario. La noticia cotidiana era la ausencia de justicia, su corrupción o aplicación selectiva, y el manto de impunidad que, al final, cubría los escándalos, sepultándolos en el olvido.

Hoy, en cambio, gran parte de los titulares de los medios hacen referencia a la justicia y a los organismos de control. Por ejemplo: la parapolítica. Tolemaida resort. El carrusel de la contratación y la caída de los Nule, del contralor distrital y la directora del IDU. La suspensión del alcalde de Bogotá y la imputación de delitos de parte de la Fiscalía. El escándalo de su hermano, Iván Moreno, y la pérdida de su investidura. Rasguño y el homicidio de Álvaro Gómez. El asesinato de sindicalistas. El desfalco de la salud. Los falsos positivos. El carrusel de las pensiones. Agro Ingreso Seguro. Las acusaciones contra Miguel Narváez, exsubdirector del DAS, por el asesinato de Jaime Garzón y Manuel Cepeda. Las chuzadas. El escándalo del Club Militar. Y mucho más.

 Sin duda, esta nueva realidad es fruto, entre otras cosas, de las reformas incorporadas por la Constitución de 1991, la cual buscaba, como meta prioritaria, fortalecer la justicia. Se eliminó la inmunidad parlamentaria, y eso permitió destapar la olla podrida de la parapolítica. La Fiscalía se hizo más fuerte y eficaz. Se creó la tutela para defender los derechos fundamentales. También la Corte Constitucional,  en cuyas  salas se han legislado varios de los temas más apremiantes de nuestro tiempo: el aborto, el matrimonio gay, la reelección presidencial y el drama de los desplazados.

 Pero todo esto no sólo obedece a reformas constitucionales. La nueva relevancia de la justicia también surge de una crisis política y social. Cuando otros actores no ayudan a resolver los conflictos, éstos terminan en manos de los jueces. Si el Congreso carece de prestigio, y la opinión pública no se moviliza para proteger sus derechos, y los partidos políticos no actúan a tiempo, la gente acude a la justicia. Los expertos llaman esto la judicialización de la política, y la última portada de la revista Semana, con la fiscal, el procurador y la contralora, lo ilustra.

En todo caso, el mayor reto de la justicia en Colombia es que llegue a las regiones en donde no existe y en donde sólo impera la fuerza. Se trata, todavía, de vastas zonas del país, y el vacío es más evidente en contraste con otras en donde hay una presencia innegable de la justicia. Como sucede tanto en Colombia, aún nos falta equilibrio. Entre poderes y entre regiones. El día que eso suceda, la justicia de verdad será noticia.

 

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