Por: Para serle franco

La Leo, cocina mestiza

La chef Leo Espinosa lanza su cocina mestiza, acertada denominación para combinar la riqueza de ingredientes y preparaciones de diversas regiones colombianas, con las exigencias gourmet de otras culturas, manejados con destreza creativa en este restaurante con ambientación de diseño.

El servicio lo encontré un poco enredado, camareros amables, pero inexpertos, y la cocina se tardó 25 minutos con las entradas. Pedimos vino rosado y nos llevaron rojo, aunque de la misma casa, sin dar explicaciones. Sus precios oscilan entre $15.000 y $30.000 en las entradas y entre $25.000 y $40.000 en los platos principales.

De las entradas, los vegetales ahumados, con corteza de chuchuguasa, raíces amazónicas y queso de cabra, atractivo por sus ingredientes, resulta muy apetitoso e interesante. Al cebiche de tilapia con chontaduro, aunque bueno, le convendría un mayor acento para darle cuerpo propio. Los tentáculos de pulpo, el mejor de la ciudad, con textura firme y estupendo sabor y color. El carpaccio de mero con almendras tostadas, con tabule y labne, una acertada compañía árabe para un pescado firme y delicioso. El tahine de guandul con cebolla blanca crocante y cordero picado, con yerba menta y especias indias es un concierto de sabores armónico y gustoso.

De los platos principales, el róbalo asado envuelto en hoja de plátano acompañado de arroz de maíz, un plato de concurso. El mero con sal de Manaure, servido sobre una pequeña salsa de ajiaco de camarones, de un color amarillo intenso de atardecer guajiro, realmente formidable. El atún encostrado en millo, que molido le da corteza al filete, viene con salsa de jengibre y titoté, acompañado de arroz japonés con macadamia, es una maravillosa creación gastronómica. De resaltar en todos la calidad de los ingredientes, la textura, el sabor y la presentación estética.

De postres, el pie de limón y albahaca muy bueno, aunque le sobra la salsa blanca. Las tres leches con helado de coco y jengibre no logra sorprender. La torta de piña y helado de titoté, un postre de buen olor. Buenos postres, aunque no alcanzan el nivel de los platos principales.

Un fuerte aplauso por el talento creativo, por no servir pan y no tentarnos de las harinas, así como por usar cortes de hoja de plátano en algunos platos.

Una muy buena relación calidad-atención-recinto-inversión.

Restaurante La Leo. Cocina mestiza. BOG Hotel. Cra. 11 N° 86-74. Tel.: 639 9990. Bogotá. [email protected]
 

 

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