Por: Columnista invitado

La llegada del SITP

Vivo en Ciudad Alsacia. Para los que no conocen este sector, se los explico de la siguiente manera: si vives en el sur, es una cuadra más al norte de la fábrica Bavaria que hay por la Boyacá.

Si vives en el norte, donde las calles tienen tres dígitos en su dirección, te diré que son unas “cuadritas” más al sur de Salitre.

Desde el milenio anterior vivo en ese sector, y con la llegada del 2000 no pasó por mis avenidas el nuevo transporte del tercer milenio. De ese modo nunca he estado familiarizado con el Transmilenio y aún hoy, a mis precarias dos décadas de existencia, admito que sufro por los números de las rutas y las estaciones en las que paran.

El bus siempre fue mi amigo, gracias a él conocí muchas canciones de grandes artistas como El Binomio, Diomedes, Niche, o Micky Taveras; también conocí el milagro de irse en “linche” de $1.000 o menos si el vehículo estaba a un estornudo de desmoronarse. Pero con el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) todo cambió. La travesía macondiana de irse en un bus se convirtió en un monopolio de transporte cuya diferencia entre bus y bus solo es la placa de la ruta.

Mi primera impresión del SITP no fue la mejor, debido a mi fascinación romántica de los “colectivos” y “cebolleros” que cogía desde que mi mamá me dejaba coger bus por mi cuenta en el bachillerato. Sin embargo, fui de los primeros usuarios en usar este sistema, y créanme que me sentía como si estuviera pagando un taxi de $1.400. Nadie se subía, las rutas pasaban fluidamente, podía hacer transbordo sin que me cobraran otro pasaje.

Un problema a solucionar en el SITP es el desfase existente cuando pasa un bus y el tiempo en que vuelve a pasar esa misma ruta. Muchas veces llegan dos buses de la misma ruta y en el peor de los casos tardan hasta 40 minutos en volver a pasar. Empero, este sistema nos invita a ser ciudadanos organizados (tanto con el saldo de la tarjeta, como con el tiempo a nuestros destinos), a ceder el puesto, a no incomodar a otros con música a todo volumen y a hacer mayor uso del transporte público.

 

Nicolás Torres *

 

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado

La basura

El pulmón del planeta se está quemando

Remar para el mismo lado

El hambre no importa

Dosis de aprovisionamiento