Por: Paloma Valencia Laserna

La lógica presidencial

Al oír el discurso del Presidente Santos el pasado 20 de julio pensé que hablaba de otro país.

El ejercicio me hizo cuestionar lo que significa una rendición de cuentas. Por supuesto, debe haber una enunciación de los resultados obtenidos; sin embargo la distancia significativa entre las apreciaciones del Presidente y mi propia percepción sobre las realidades que componen la actualidad de nuestro país, plantea la necesidad de ir al fondo de los asuntos tratados por el mandatario. Las limitaciones del espacio exigen, sin embargo, el análisis de un solo tema; la seguridad.

Reconozco una distancia entre la lógica que soporta los argumentos del Presidente y mi manera de pensar. Dice el Presidente que las Farc “conservan su capacidad de daño pero están cada vez más arrinconadas” y continúa “¿Y cómo responde la guerrilla en su debilitamiento y desespero? No con combates –porque no tienen la capacidad- sino con atentados y terrorismo, con planes pistola y “tatucos” contra la población”.

El argumento de Santos sostiene que los atentados y terrorismo son resultado de la debilidad de las Farc, ante lo cual cabe preguntar ¿Qué significa estar arrinconado, si la capacidad de daño se mantiene incólume? ¿Si las Farc estuvieran fuertes habría paz o menos violencia?
Esa aseveración de Santos nos llevaría al absurdo de que a medida que se gane la guerra contra las Farc estas tendrán en mayor capacidad de hacerle daño a los colombianos o al menos que las conductas terroristas se aumentarán. Suponiendo adecuada esa conexión lógica, habría que decir que el paramilitarismo está en pleno esplendor; pues sabemos que existe y como no hay tantos ataques, tendríamos que deducir que aquello se debe a que no está siendo combatido. ¿Habrá querido decir eso el Presidente?

Mi opinión, basada en los mismos hechos es la contraria. El terrorismo, los tatucos, la toma de pueblos y carreteras no es nueva en el accionar de las Farc; la he visto desde que tengo memoria. Lo nuevo, es la proporción ascendente con la que estos hechos se están presentando, luego de que el país experimentara un descenso de los mismos durante el gobierno anterior. Las Farc siempre han atacado a la población civil, porque son cobardes y buscan herirnos en nuestros puntos más vulnerables; si antes había combates era porque la Fuerza Pública tenía la ofensiva. Revisadas las cifras –del Centro de Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda- se observa que los combates han disminuido porque el Ejército hace muchísimas menos operaciones ofensivas, y en las que realiza obtiene menos resultados.

Mi conclusión: Las Farc se han fortalecido, ganado territorio a causa de que el Ejército ha perdido capacidad ofensiva.Los golpes que les ha dado este gobierno son importantes porque debilitan lo más alto de la estructura y complacen a la opinión; pero la milicia de las Farc avanza en la reconquista del territorio a través del terror; y consolida una guerra donde no tenemos control sobre cuándo o donde serán los combates.

Santos tiene ese tipo de argumentos que no son fácilmente descifrables. El día en que el grupo narcoterrorista de las Farc atentó contra el Fernando Londoño, el Presidente abocó al Congreso pata que votara el Marco Jurídico para la Paz. Dijo que no podría doblegarse ante los violentos, y que por lo tanto, debía aprobar esa misma noche un acto legislativo que les otorgaba la impunidad. ¿No es esto un premio al crimen? ¿No sería este más bien el gesto de una sociedad doblegada?
Como están las cosas, los violentos tienen la carrera ganada. Si nos vencen militarmente conquistarán el poder, y si fallan, se pueden acoger a la Constitución y disfrutar, “sin barreras”, de indultos, absoluciones y además, ser elegidos.

Coletilla para Lisandro, Duque de la Falacia: Un tal Lisandro Duque aventura, en columna de este diario, una burla a la aclaración que hice a renglón seguido de mis palabras en una transmisión radial. Una aclaración es, para una persona de buena fe, la expresión exacta del alcance de lo dicho para evitar malentendidos, más aún cuando ésta es inmediata y espontanea.
Lisandro Duque parece no haber leído la Sentencia T- 1198 de 1º de diciembre de 2004, con Magistrado Ponente: Dr. Rodrigo Escobar Gil que profirió la Corte Cosntitucional sobre el buen nombre y la honra de las personas y que obligó al mismo Lisandro Duque a rectificar lo que había escrito. Por lo visto, a este Duque es la justicia, a largo plazo, y no su consciencia, de inmediato, la que lo obliga a rectificar.

@PalomaValenciaL 

 

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