Por: Mario Fernando Prado

La mala ventura II

ESTRENÁNDOME COMO COLUMNISta de El Espectador, publiqué una nota sobre la triste historia del llamado Bello Puerto de Mar.

Como era de esperarse, llovieron críticas contra Sirirí e incluso estuve a punto de ser agredido por un mastodonte de color serio que me recordó a mi ya fallecida progenitora.

Pues bien, o mejor para mal, se repite la historia y ya no por el abandono, la corrupción, la politiquería y el roba roba que allá sigue campante, sino por las acciones demenciales y asesinas de las Farc y el narcotráfico quienes no cesan sus atentados contra la población civil.

Primero fue la incendiada de las seis tractomulas en la carretera Buga-Buenaventura en el bien bautizado sitio Tragedias. Allí los sediciosos rociaron con gasolina los automotores y estaban listos para quemar a sus ocupantes, algunos de ellos niños.

Y antier, el carro bomba siniestro que mató a 11 personas hasta el momento, dejó heridos a más de 60 inocentes, destruyó edificaciones quedando sin techo centenares de familias, derruyendo pequeños negocios de comercio informal, convertidas en escombros las oficinas de la Fiscalía y causando grandes daños a la sede de la Alcaldía.

Ignoro qué karma sigue pagando el puerto más importante de Colombia porque resulta insólito este ensañamiento contra un municipio que genera riqueza para todo el país, menos para sus  propios habitantes.

Y lo repetiré mil veces más: en Buenaventura hacen su agosto miles de oportunistas que no dejan ni las migajas de todo lo que ganan. La responsabilidad social empresarial tan sólo la practican unos cuantos.

De resto cunde la insolidaridad y el importaculismo.

Ante esa carencia de sentido de pertenencia, las Farc y sus compinches continúan desafiando al Estado, al que cogieron con los calzones abajo. ¿Cómo es posible que en plena operación retorno quemen seis tractomulas? Algo falló en la vía que es objeto de una ampliación —doble calzada—  y que se suponía custodiada permanentemente.

Y lo del carro bomba, si no inevitable, al menos predecible porque había informaciones de inteligencia que daban cuenta del infausto atentado. ¿Qué vendrá después? ¿Será este el inicio de la despedida a Uribe o una bienvenida anticipada al nuevo presidente?

 

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