La metrópoli contra los pikettys antiempresa

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El director de la DIAN le anunció al país, en una columna del domingo pasado, que desde la metrópoli viene un equipo de expertos tributaristas a salvarnos de los pikettys criollos antiempresa. Los señores — y son señores: no hay ninguna mujer— que componen la comisión del Gobierno son muy distinguidos. Pero es curioso que entre ellos, todos norteamericanos o europeos, no se encuentre ningún conocedor del sistema tributario colombiano.

Dice mucho de los señores que nos gobiernan que piensen que lo “internacional” de la comisión va a pesar en contra de los críticos de sus políticas económicas. Quizá han absorbido las peores lecciones de la escuela criolla en la que se formaron: a la vez que son altaneros con sus conciudadanos (el director de la DIAN nos recomienda que aprovechemos la llegada de este “dream team” para que las discusiones nacionales “se eleven”), están avergonzados de ser de acá. Se imaginan que los demás compartimos su vergüenza, y por eso creen que traer doctores de afuera va a acabar con los cuestionamientos incómodos.

Para reformar nuestro sistema tributario sobran colombianas y colombianos innovadores, altamente calificados y de una generación menos acomplejada. Si queremos concentrarnos en los que trabajan por fuera del país, uno piensa, por ejemplo, en Juliana Londoño, profesora de la Universidad de California en Los Ángeles, cuyos análisis de la desigualdad tributaria en Colombia y del impuesto al patrimonio en el país han recibido atención internacional; o en Sergio Ocampo, profesor en Western University, quien está contribuyendo a la investigación de punta sobre cómo el impuesto al patrimonio (que tanto aterra al director de la DIAN) puede ser más eficiente que el impuesto de renta. Pero el objetivo del “dream team” no es decirnos cosas nuevas, sino, al parecer, descrestar: y dice mucho de la política económica del Gobierno que hasta en eso estén fallando.

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