Por: Cecilia Orozco Tascón

La ministra Gutiérrez, ¿garantía de seguridad interna?

Una uribista cuya vida política se truncó hace ocho años como consecuencia de un favor que le hizo al presidente de la época regresa como el ave Fénix, de entre sus cenizas, pero no precisamente como el símbolo de purificación que el pájaro mitológico representa. Más bien, como demostración de la verdad que guarda el dicho popular “todo cambia para que todo siga igual”… O para que siga peor, según se teme por los hechos en los que ella participó: una conspiración de Estado para liquidar la carrera pública de una senadora de la oposición que el mandatario de marras no soportaba, como no soporta nada que huela a democracia. Nancy Patricia Gutiérrez ha sido nombrada ministra del Interior, el cargo más alto del gabinete. Un salto con garrocha después del discreto camino que debió tomar desde cuando, en 2010, decidió no postularse al Senado por cuenta de que, en ese momento, enfrentaba dos investigaciones penales —en la Corte Suprema— que tenían la finalidad de determinar si, uno, había recibido favores de los paramilitares y dos, había obtenido, de manera ilegal, documentos reservados de inteligencia para usarlos contra su colega del Congreso, Piedad Córdoba.

Puedo estar equivocada, pero no creo que Iván Duque sea cercano a Gutiérrez ni tampoco el admirador de sus éxitos para llegar a encargarle las relaciones de su Gobierno con el Congreso y los partidos; el manejo de la agenda legislativa de su cuatrienio, el mantenimiento del orden público y, válgame Dios, la salvaguardia de los amenazados. Gutiérrez tampoco encaja en el anuncio del presidente electo, de llevar, a su administración, a funcionarios que promuevan una nueva Colombia, “sin espíritu revanchista”. En el nombramiento de Nancy Patricia Gutiérrez se ve, claramente, la mano, no tan oculta, de Álvaro Uribe, quien le paga, así, la deuda que tenía con ella por haberla sacado del ring político, daño colateral que ella sufrió mientras intentaba hacer lo mismo con Córdoba. Hoy, la entrante ministra puede ejercer funciones públicas porque se le archivó el primer caso, en 2014; y en el segundo, el del affaire Córdoba, fue absuelta, en 2012, “por duda probatoria”, pese a que un año antes la misma Sala Penal la había acusado de delinquir.

Pero, ojo, la Corte Suprema afirma en su sentencia: “el reconocimiento del principio de in dubio pro reo no significa que se haya demostrado la absoluta inocencia de la acusada”. Y añade: “… de ninguna manera (la no responsabilidad) puede equiparársele con la declaratoria de INOCENCIA habida cuenta que si la DUDA se entiende como carencia de CERTEZA deviene como lógica reflexión… no la aseveración de que se juzgó a un inocente, sino la IMPOSIBILIDAD PROBATORIA para dictar sentencia condenatoria”.

La presidenta del Senado en el año 2008, Nancy Patricia Gutiérrez, aprovechó su posición de dominio en la plenaria del 25 de marzo de ese año para hacerle un violento ataque a la senadora Córdoba quien adelantaba una campaña de oposición en el interior y exterior de Colombia, contra el gobierno de Uribe Vélez. Gutiérrez era —como hoy— una de las personas consentidas del jefe de Estado. La presidenta del Congreso denunció, con certificados de inmigración, pasajes y hasta recibos de pago de hoteles, que Piedad Córdoba era financiada por Hugo Chávez. Pero, ¿cómo había conseguido semejante documentación protegida por la propia Constitución que garantiza el principio de intimidad en datos tan personales como los que exhibió?

Todo está narrado en los expedientes y condenas del escándalo conocido como “las chuzadas del DAS”, gigantesca operación ilícita ordenada desde la Casa de Nariño para espiar, desprestigiar y hacerles montajes a quienes la administración Uribe señalaba. El nombre de Nancy Patricia Gutiérrez permanece ahí, en las carpetas secretas del DAS rescatadas por la Fiscalía en los allanamientos que hizo; en la confesión de la subdirectora de Operaciones de ese organismo de seguridad, condenada, en cambio, por esos hechos; en la declaración del también condenado jefe de Inteligencia, y en muchos más papeles. En resumen, por instrucciones del propio presidente, la directora del DAS, María del Pilar Hurtado, otra condenada, ordenó seguir a Córdoba y obtener lo que fuera, como fuera. Y, después, darle a Gutiérrez el resultado del espionaje gubernamental (ver: apartes de documentos secretos del DAS). Pues bien, hoy Nancy Patricia Gutiérrez, absuelta judicialmente pero no moralmente, es la ministra que tiene el poder de garantizar la vida y honra de los colombianos, ¡incluyendo el manejo de la Unidad Nacional de Protección que otorga los esquemas de seguridad a los amenazados!

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