Por: Columnista invitado EE

La ministra Gutiérrez y los indígenas

Por Carlos Andrés Baquero Díaz

El pasado 20 de agosto la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, tuvo una entrevista en El Tiempo en la que discutió la situación de los pueblos indígenas, especialmente del Cauca, donde han sido asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz con las Farc 40 integrantes del Consejo Regional Indígena del Cauca. Las respuestas de la ministra muestran varios puntos sobre cómo entiende el Gobierno la realidad de los pueblos indígenas, y la falta de protección y atención que reciben en la administración del presidente Duque.

Cuando le preguntaron a la ministra sobre el “entramado de conflictos” en el Cauca, ella se refirió al conflicto sobre la tierra. Sin embargo, para el Gobierno el problema es que los indígenas reclaman territorios ancestrales que están protegidos por otro tipo de títulos de propiedad que la ministra llamó “legítimos”. Justamente la categoría de los territorios ancestrales se creó para cuestionar la legalidad de los títulos de propiedad que el Estado concedió después de que diferentes actores desplazaran, asesinaran y atacaran a los pueblos indígenas.

De hecho, los territorios ancestrales son la categoría de protección jurídica según la cual, a pesar de que la titularidad sobre estos territorios no ha sido reconocida por el Estado, sí hacen parte de la propiedad de los pueblos indígenas. Por tanto, los títulos que existen sobre los territorios ancestrales son una manifestación de la construcción de un Estado colonial que les negó a los pueblos su derecho a la propiedad. Y para resolver esta tensión es necesario tener una visión histórica de larga duración, que se pregunte de dónde vienen los títulos que ahora se vuelven a usar para negar a los pueblos indígenas lo que es de ellos.

La ministra le respondió a la periodista que a ella le apasiona el trabajo con los pueblos indígenas, pues tiene “que ver con la riqueza étnica del país y con la entraña social y cultural de Colombia, con la cual yo me identifico”. Este tipo de respuestas hacen parte de una visión sobre la diversidad panda, que no se toma en serio la responsabilidad y la justicia que se deben implementar para reparar a los pueblos indígenas del genocidio que han sufrido. El Gobierno debería pasar de una visión sobre la “riqueza étnica y cultural” a un reconocimiento pleno de los derechos de los pueblos indígenas.

Tomarse en serio la diversidad y el multiculturalismo es una decisión política que pone en el centro la reparación de los indígenas y comunidades como los afrodescendientes. En el caso del Cauca, por ejemplo, se debe reconocer que la solución a la violencia no es la militarización de los territorios, como lo ha expuesto el CRIC.

Para comenzar este proceso el presidente Duque debe viajar al Cauca, escuchar a las comunidades y junto a ellas establecer programas de protección. Al fin y al cabo, si la diversidad es una realidad, los pueblos indígenas son quienes conocen mejor la situación y son la autoridad soberana y legítima sobre sus territorios titulados y ancestrales.

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