Por: Luis Carvajal Basto

La ministra y Fecode

El paro del magisterio puede ser una oportunidad para dar un salto educativo, basado en su calidad, que el país necesita, pero no hace sentido, en un propósito que requiere consensos, esta inexplicable e inútil confrontación.

Resulta francamente extraño este “encontrón” Fecode- ministra, en un momento en que ambos coinciden en varios asuntos fundamentales:1) el actual modelo está agotado, 2) el eje del proceso educativo, y de cualquier transformación, son los docentes y, 3) se debe dignificar la profesión con mejoramientos salariales y el reconocimiento social que merece su importante labor. Coinciden, además, con los innumerables estudios sobre el tema, en que la educación es el pilar de las transformaciones positivas que necesita Colombia.

Las peticiones de los Maestros: mejoramiento de su situación salarial; mejor prestación para ellos y sus familias de los servicios de salud y acuerdos en el sistema de evaluación, son todas razonables. Entonces ¿Por qué entraron en paro? ¿Por qué se les “amenaza” con sanciones, como la del contralor general?

Este caso confirma el adagio inglés según el cual el “diablo está en los detalles”. El gobierno, con un ofrecimiento de incremento cercano al 10%, parece dispuesto a un esfuerzo mucho más allá de lo que permiten unas finanzas golpeadas por la caída en sus ingresos como consecuencia del petróleo a la baja, aunque un ajuste razonable podría ser mayor. Por otra parte, tiene la presión de las solicitudes en otras ramas del servicio público como los trabajadores del Estado y las también justificadas de los empleados de la rama judicial. ¿Qué hacer?

Para empezar no es descabellado que en las negociaciones acompañe a la ministra su colega de hacienda, como lo han solicitado los Maestros. Esa medida acorta bastante procesos y tiempos y no menoscaba la autonomía de la doctora Parodi. Los cambios en el régimen prestacional o los incrementos salariales requieren ese acoplamiento, existiendo asuntos más complejos como los límites de las finanzas estatales con las actuales restricciones de la regla fiscal que tarde o temprano debe ser modificada, como ya se ha hecho en Europa.

Si ello va a requerir un esfuerzo tan grande, se abre la oportunidad para construir con los Maestros las bases de un nuevo modelo educativo que debería partir, junto con las mejoras salariales proyectadas desde ahora a cinco años y asumidas como prioridad nacional, de medidas como: 1) actualización y calificación de los docentes;2) aumento de la jornada escolar ;3) ajustes en los programas de las Licenciaturas y en sus requisitos de admisión;4) sincronismo de métodos y contenidos con un entorno impactado por las revoluciones científica, tecnológica y de telecomunicaciones 5)cambio de la memorización, como fundamento de los procesos educativos, por la comprensión, planteamiento y resolución de problemas. El énfasis en bilingüismo se da por descontado.

Las peticiones de los Maestros son más que justas. ¿Cómo puede ser que mientras uno de ellos, luego de una carrera universitaria, devenga un poco más de un salario mínimo, el doctor Pretelt o cualquiera de sus colegas se lleven más de 40, sin hablar de sus impagables pensiones? eso es inequitativo; por otra parte, el régimen prestacional especial y el acceso diferenciado al sistema de salud tuvieron el sentido de mejorar y no de empeorar su situación, y, finalmente, es necesario cambiar el sistema de evaluación, pero par y paso con la transformación de los fundamentos del sistema educativo y no como su único objetivo o punto de partida, a riesgo de ser interpretada, esa propuesta, como un estéril desafío a Fecode.

En estos detalles, Maestros y ministra no deberían tener tantos desacuerdos como para paralizar la educación de 10 millones de colombianos, pero, ahora que estamos en eso, ¿por qué no convertirlo en una oportunidad? 


@herejesyluis

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