Por: Felipe Jánica

La motivación por los objetivos: evitemos distracciones

Cuando se tienen claros los objetivos, poco o nada da lugar a distracciones. Son muchas las distracciones en todos los campos, la economía, las finanzas, el liderazgo empresarial y hasta lo caótico del tráfico. Si se tuvieran claro los objetivos y se evitaran las distracciones, más eficaz y eficientemente se lograrían resultados. Evitar las distracciones es sin duda uno de los propulsores de éxitos.

En épocas de campañas políticas, por ejemplo, hay muchas distracciones. Conocer y tener claro cuáles son los objetivos de los candidatos es la obligación de los ciudadanos de a pie. Asumiendo que se tienen claro esos objetivos y cómo van a coadyuvar al desarrollo socio-económico de los ciudadanos, la labor tanto de candidatos como de los ciudadanos es no distraerse con temas coyunturales y que poco o nada podrían corregirse en el corto plazo. Sin embargo, esos temas dentro de los que se destaca la corrupción, podrían ser uno de los principales distractores para las discusiones y los planteamientos de cómo se atacan las causas raíces de tan importantes temas. Quedarse en la discusión estéril es quizá la obligación de tanto ciudadanos como de candidatos.

La misma situación se presenta en el campo económico. Cuando se discute acerca de cómo va la economía, pareciera que el común denominador es el pesimismo. Comprender las causas raíces del porqué estamos donde estamos es la piedra angular. Pero si las discusiones se centran sólo en las decisiones corto placistas como la de política monetaria, poco o nada se puede aportar pues son mandato constitucional. En lo que sí si puede aportar es en construir políticas de Estado que cambien la tendencia de dependencia de bienes primarios. El desarrollo industrial debería ser, en este sentido, uno de los principales caballos de batalla del Estado. Esto sería un punto a favor de los candidatos que se atrevan a discutir y proponer soluciones de fondo.

En el campo de las finanzas la situación es semejante. Lograr controlar las finanzas tanto del Estado como de las empresas, es una labor titánica. No obstante, si se trazan objetivos claros y se evitan distracciones, seguramente los resultados serán positivos. Evitar el consumo de tiempo excesivo en asuntos de administración de capital de trabajo, podría conducir a limitaciones en la estructura de capital de las compañías. Para lograr un equilibrio entre las finanzas y la estrategia de la compañía es necesario que se tenga un buen equipo financiero y se deleguen actividades de acuerdo con la experticia de cada profesional.

Y como todo lo anterior afecta a las empresas, la estrategia de las empresas es necesario que los líderes, tengan claro cuáles son los objetivos de corto, mediano y largo plazo. Si se enfocan todas las energías al logro de objetivos seguramente se evitarán las distracciones que terminan en consumo de tiempo y dinero. Cuando se consume tiempo en asuntos que nos son controlables por las empresas se cae en el juego de las distracciones. Tener claro qué y cómo se pueden controlar los resultados es un asunto de gran criticidad ara los líderes empresariales.

Así las cosas, evitar las distracciones son totalmente necesarias para el logro de los objetivos. La comparación sencilla es cuando se conduce en una autopista, cuanto más nos enfocamos en el conductor de al lado, en no ceder el paso y pelear con los motociclistas, más energía perdemos y más estrés se acumula. Al final del día el perjudicado es uno, pero lo más importante es que nos podemos accidentar. Evitar estas distracciones será crucial para lograr los objetivos y con ello seguramente más y mejores resultados se lograrán.

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