Por: Manuel Drezner

La muerte de Daniel Catán

El compositor mexicano de origen judío Daniel Catán murió hace algunos días a la edad de 62 años y su muerte deja un vacío en el mundo operático, ya que aunque su producción no fue muy extensa, se trató de un músico de imaginación, que en un estilo neo-romántico hizo óperas de gran éxito y que se caracterizaban por una línea melódica de gran intensidad, algo así como lo que posiblemente hubiera escrito Puccini de vivir en nuestros días.

Catán mismo se describía diciendo que “en mi obra, me enorgullece decirlo, se pueden encontrar enormes deudas que tengo con compositores desde Monteverdi hasta Alban Berg, aunque quizá la mayor de mis deudas es haber aprendido que la originalidad de una ópera no implica rechazar nuestras tradiciones... sino asimilarlas para encontrar la más cercana unión posible entre el texto y su música”.

Catán acababa de tener un gran éxito con su ópera Il postino, hecha para Plácido Domingo y basada en la misma novela que fue la inspiración de la película del mismo nombre. Pero, indirectamente, Catán tenía que ver con Colombia. Hace unos años hizo una ópera, basada en ideas de García Márquez llamada Florencia en el Amazonas, que fue estrenada en 1996 por la Ópera de Houston (y que fue la segunda ópera en español comisionada por una compañía de Estados Unidos, ya que la primera fue Goyescas, de Granados, encargada hace casi un siglo por el Metropolitan) en una producción hecha en colaboración con la así llamada Ópera de Colombia, que hizo una contribución económica y que se suponía que presentaría esa ópera en Bogotá. Quince años han pasado y nada se ha vuelto a oír del proyecto, lo que permitiría concluir que aquí hubo un nuevo episodio de fondos dilapidados a que tan acostumbrado nos tiene esa entidad. De todos modos, quienes están interesados en esta ópera, hay una grabación en discos hecha en el estreno, que muestra a un músico vigoroso y conocedor.

Volviendo a Catán, desde su primera obra, la ópera Encuentro en el ocaso, con texto de Carlos Montemayor, hizo una serie de obras, aceptadas por el público e incluso por la crítica, aunque hubo algunos que opinaban que el lenguaje musical de Catán no era adecuado a nuestra época, aunque lo mismo se dijo de Menotti e incluso de Britten. Otra ópera suya, estrenada en 2004, es Salsipuedes, una historia de amor, muerte y anchoas, que tiene el interés de que ella está basada en ritmos cubanos. Aunque  Catán no fue figura demasiado conocida, sí fue muy respetado y puede decirse que dentro de los compositores de nuestro siglo fue uno de los más exitosos.

Buscar columnista