Por: Manuel Drezner

La muerte de Lucien Freud

"Yo no pinto a la gente como es sino como la veo" fue una de las frases que el ilustre pintor Lucien Freud dijo una vez para explicar su arte. En efecto, esas pinturas realistas pero distorsionadas tenían tal poder de expresión que uno a través de sus obras casi que podía compartir los sentimientos del artista.

Freud acaba de morir, a la edad de 88 años y hasta el último día de su vida estuvo pintando lo que veía. Para algunos esas obras acabadas pero casi que angustiosas eran poco atractivas, mas lo cierto es que este nieto del fundador del psicoanálisis fue uno de los pintores más ilustres y más apreciados por quienes sabían lo que un cuadro debe representar. Tan es así la cosa que una de sus obras ha tenido el honor —dudoso, es cierto— de haber sido uno de los cuadros de pintor vivo por el cual más se ha pagado en una subasta, más de treinta millones de dólares.

Lucien Freud tuvo que abandonar su nativa Alemania casi niño, pues su familia estaba huyendo de la persecuciones del repugnante nazismo y se instaló en Inglaterra, donde tomó sus primeras lecciones de arte. Comenzó con pinturas casi surrealistas, pero muy pronto abandonó todas las corrientes y todas las modas y se dedicó casi exclusivamente a la pintura figurativa con retratos, hechos con una técnica impecable pero con distorsiones únicas. Freud, junto con Bacon (y desde luego, nuestro Botero) fue uno de los pocos pintores contemporáneos que defendió a capa y espada lo figurativo y lo que logró es impresionante. Muchas veces los sujetos de sus pinturas no se sentían exactamente halagados (cuando pintó un retrato de la reina Isabel, la prensa amarilla consideró que a Freud en otros tiempos los hubieran ejecutado por traidor) y uno se pregunta si el retrato del fundador del Museo Thysen-Bornemiza en Madrid, que ocupa lugar de honor en la institución, debió haberse sentido contento por la forma como lo representó, pero ahí está el cuadro.

En una época como estas dentro del desarrollo del arte de la pintura, cuando ya pareciera que todas las tendencias han sido exploradas, la honradez y perseverancia de Lucien Freud es notable: no buscó hacer ninguna revolución sino expresar honradamente lo que sentía, tal como lo debe hacer cualquier artista que se respete. Su muerte, sin duda, deja un vacío tremendo en el mundo del arte, más ahora cuando no se ve un panorama claro de lo que vendrá en el futuro en el campo de la pintura. Los obituarios que han sido publicados dejan clara la manera como ese mundo siente esta pérdida.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Manuel Drezner