Por: José Salgar

La multiplicación del libro

EXTRAORDINARIA LA FERIA DEL LIbro de Bogotá, que llega al último de sus diez intensos días.

Tres factores se destacaron: el gran telón de fondo de México; la abundancia de temas de la confusa política colombiana y el momento crucial del acoplamiento de imprentas y pantallas.

Estas Ferias son el mejor escenario para observar la transformación de las comunicaciones. Todavía estamos ante la desbandada de lectores, por la atracción de los inventos con sonido y movimiento. El organismo humano tarda en acoplar la gran cultura que fue monopolio de la letra impresa, a la diversidad de nuevas especialidades como el internet y los microprocesadores. Esta semana se vio en Bogotá un mayor grado de esa fusión. Crecieron las ofertas de libros digitales, pero siguió multiplicándose la demanda del papel impreso, obligado a corregir vicios y errores para recuperar los mercados.

En Colombia la oferta editorial aumenta porque la agitación política, la interminable guerra para acabar con el narcotráfico y el actual enfrentamiento entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial hacen de cada protagonista un escritor. Ya vendrá el libro del general Maza Márquez para hacer detalladamente su defensa.

Los colegas de estas páginas han estado muy activos en la Feria. Héctor Abad Faciolince y William Ospina siguen en altos lugares con El olvido que seremos y El país de la canela. Patricia Lara lanzó Hilo de sangre azul, ágil novela sobre negocios y violencia; Jorge Cardona con su experiencia periodística, que lo llevó a ser editor general de este diario, escribió bajo el título Días de memoria un laborioso compendio de 25 atroces años de magnicidios y violencia en Colombia. El prolífico Alfredo Molano agregó a la larga lista de sus libros el titulado Ahí les dejo los fierros y otros relatos de supervivencia.

Estos y muchos libros más de nuevos y viejos autores, aclimatados en periódicos y revistas, han contribuido al éxito, por todos los aspectos, de la Feria de este año en Bogotá.

 

Coletilla.- La Feria sigue creciendo porque todo secuestrado al quedar en libertad trae su libro debajo del brazo.

 

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