Por: Manuel Drezner

La música de ayer revivida

Hay un nombre muy curioso para cierto tipo de música de los siglos XVII y anteriores que es el de música ficta, que quiere decir música fingida.

Ésta contrastaba con la llamada música verdadera en la cual todas las notas escritas era tocadas por los intérpretes, mientras que en la música falsa, a lo escrito se añadía la improvisación para adornar lo escrito o para resolver algunos problemas de armonía que podían presentarse. (En el Barroco este tipo llegó a su culminación, cuando el intérprete podía agregar a su gusto toda clase de adornos a la música y fueron los clásicos los que acabaron definitivamente con este uso).

Toda esta introducción para hablar de un distinguido conjunto colombiano que ha adoptado ese nombre de Música Ficta para su grupo y que ha hecho realizaciones del mayor interés musical. Es cierto que hay otros grupos que han usado ese nombre pero el colombiano, que dirige Carlos Serrano, ha hecho tantos y tan importantes aportes a la música que es quizás el más importante de todos, aunque sería de desear que quizás agregaran algo a su nombre para individualizar el conjunto y permitir que se distinga, porque bien distinguido es.

Su más reciente realización ha sido la publicación de un disco llamado Cuando muere el sol, que no sólo es bellísimo sino que además redescubre obras de un compositor prácticamente dejado de lado, el español Sebastián Durón, que vivió entre 1660 y 1716 y que además de su música religiosa y profana, hizo un aporte significativo a la escena musical española de sus tiempos, ya que fue el autor de zarzuelas y comedias con música que en ocasiones han sido repuestas. Pero en este disco el conjunto que dirige Serrano hace una apropiada mezcla de “tonos divinos y humanos”, incluso uno con el título del disco y el agradable La borrachita de amor, que es un auténtico deleite. Además hay un trozo de una de sus zarzuelas, Salir el amor del mundo, con libreto de Cañizares, que en sus tiempos debió haber sido revolucionaria.

Pero lo que hay que destacar es la muy seria labor investigativa que hay detrás de esta grabación, además del buen gusto de las improvisaciones y de la evidente compenetración del grupo, que además de la guitarra, la voz y la percusión de Jairo Serrano, incluye otros instrumentos de la época interpretados por Julián Navarro, Elizabeth Wright y el mismo Carlos Serrano. El disco es un deleite y hace honor a un conjunto colombiano de máxima categoría.

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