Por: Manuel Drezner

La música de nuestro tiempo

El Ensemble InterContemporain de Francia es uno de los conjuntos más ilustres entre los que se dedican a interpretar música de nuestro tiempo y sus dos presentaciones en el Teatro Santo Domingo confirman la tradición de calidad de su programación, ya que tener la oportunidad de escuchar a este grupo de gran fama y mérito es algo que los amantes de la música deben agradecer.

Sus programas incluyeron un pequeño clásico de nuestro siglo, Casandra de Michael Jarrell, con la presentación como recitadora de Marthe Keller, otro nombre ilustre en el teatro contemporáneo.

Ella tuvo a su cargo el montaje de la última versión del Don Juan de Mozart en el Metropolitan de Nueva York y es nombre ampliamente conocido por los amantes del cine. La obra pertenece al viejo género del melodrama, es decir un recitado hablado con comentarios musicales, que ha sido usado por compositores tan disímiles como Stravinsky, Ricardo Strauss, Honegger y Walton y muestra las reminiscencias en sus horas finales de esa extraña figura de la mitología, la persona que sabe vaticinar el futuro pero sin que nadie le crea hasta que llega la catástrofe profetizada. Es una pieza impresionante (ya Giraudoux había mostrado en su Guerra de Troya lo inevitable de los vaticinios funestos) donde el conjunto logra llevar a la música las palabras de la protagonista.

Hay que destacar también que los programas incluyeron obras de dos colombianos, Juan Pablo Carreño y Luis Rizo-Salom, y no sólo hay que celebrar esta oportunidad de mostrar la creatividad nacional, sino que igualmente hay artistas nacionales que han sabido asimilar el lenguaje de la música moderna. Es curioso que una orquesta tan notable no haya tenido el éxito de público que merecía: ellos venían del Colón de Buenos Aires donde sus dos conciertos fueron llenos a reventar. Quizá sea que la gente, la misma que acepta la pintura moderna y la literatura de nuestros días, le tiene miedo a la música de nuestros tiempos, que indudablemente requiere de esfuerzo mayor, pero que es esfuerzo que se ve ampliamente recompensado. Posiblemente haga falta mayor educación musical para que la gente pierda ese miedo, y conciertos como los que comentamos ayudan a esto.

 

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