Por: Salomón Kalmanovitz

La narcoeconomía

El mercado de drogas en el mundo se transforma de acuerdo con los hábitos de consumo de sus clientes.

Mientras el mercado de la cocaína en los Estados Unidos ha disminuido en un 25% desde 2006, el europeo sigue bastante dinámico a pesar de su profunda recesión. Los jóvenes norteamericanos han adoptado la marihuana como su droga preferida y su consumo anda disparado.

Un reciente artículo en The Economist analiza el funcionamiento empresarial de los carteles mexicanos y encuentra que se mueven ágilmente para atender los rápidos cambios que experimentan los mercados de sus productos. Así, hacen presencia creciente en Europa y aumentan las exportaciones de cannabis hacia los Estados Unidos.

La estructura corporativa es vertical; su cúpula requiere de un personal con buen entrenamiento militar que se nutre de las fuerzas especiales experimentadas del ejército y de la policía, algo que quizás aprendieron de las organizaciones criminales colombianas. El negocio requiere que nadie se atreva a denunciar a sus altos ejecutivos, por lo cual han ejecutado 60.000 asesinatos en los últimos seis años, creando una atmósfera de terror que paraliza a los posibles “sapos”.

Los cuadros inferiores de asesinos vienen siendo reclutados de las bandas criminales de Centro América que han recibido entrenamiento en las calles de Los Ángeles y otras ciudades norteamericanas con armas de gran calibre y alto impacto, pues el personal mexicano no está suficientemente capacitado; algo similar sucede con los negocios legales que encuentran dificultades semejantes para reclutar personal calificado. Se trata de un sistema educativo de regular calidad, similar al colombiano.

La oferta de armas en los Estados Unidos es ilimitada y no cuenta con ninguna regulación, gracias a la fortaleza de la derechista Asociación Nacional del Rifle (NRA, el acrónimo en inglés), que tiene un gran poder de cabildeo y amplia aceptación ciudadana. Las autoridades mexicanas se quejan con razón del flujo incontrolado de armas con que cuentan los carteles para ejercer violencia.

En Colombia, la lucha contra las drogas y la gran concentración en dos carteles, además de su enfrentamiento armado, facilitaron que se pudieran debilitar sus estructuras y que el negocio se atomizara. Entró a depender entonces de la distribución mayorista de los carteles mexicanos. Los carteles colombianos perdieron más del 50% de sus ingresos.

Los carteles de la droga hacen relaciones públicas de manera elocuente y generosa, como cualquier gran empresa legal. Pablo Escobar regalaba campos de fútbol y casas, hacía donaciones a los políticos y a la Iglesia Católica, algo que fuera defendido por el padre García-Herreros: se podían hacer buenas obras, dijo, con dinero sucio. En México también son notorias las donaciones de los narcos para construir hermosas iglesias, como en Hidalgo, en cuyo frontal se despliega una placa de agradecimiento para el capo de los Zetas.

Un obispo mexicano, Ramón Godínez, hizo el paralelo entre estas donaciones y el que Jesucristo haya aceptado el perfume que le obsequió María Magdalena. “No hay razón para quemar dinero sólo porque su origen sea malvado. Uno tiene que transformarlo. El dinero puede ser transformado, al igual que gente corrupta puede serlo”. El columnista de la revista concluye: si Dios lava sus activos, el narcotráfico en México va para largo. En Colombia cuenta además con unos 100 congresistas, miles de funcionarios y algunos jueces.

 

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