Por: Aura Lucía Mera

La negativa de Eva

LA PREGUNTA DEL SIGLO, EN ESTOS momentos en que el papa Benedicto XVI...

LA PREGUNTA DEL SIGLO, EN ESTOS momentos en que el papa Benedicto XVI es severamente cuestionado por su tácita complicidad en el abuso sexual contra centenares de niños sordos, cuando, siendo Cardenal se hizo el de la oreja mocha para no responder ninguna de las denuncias que se hicieron al respecto, nos lleva, además del repudio profundo sobre esta asqueante y permanente actitud de la Iglesia Católica, empeñada a toda costa en preservar el celibato de sus ministros, a como dé el tejo, simplemente por razones económicas, sin importarle un bledo los abusos, la pederastia y los manoseos a menores, nos lleva a preguntarnos, retomo, ¿qué hubiera sucedido si, como lo plantea la escritora feminista Elena Garcés, PhD en Ciencias Humanas de la Universidad George Washington y autora del libro, lastimosamente todavía no traducido al español, Colombian women, a struggle out of silence, si Eva no hubiera aceptado la manzana que le ofreció la serpiente, ¿qué hubiera pasado?

Si Eva no hubiera aceptado la manzana, y Adán, a quien me imagino pusilánime y atontado, hubiera tenido el suficiente carácter para decir No, simplemente la historia del catolicismo hubiera sido otra. El mito del pecado hubiera quedado sin sustentación, el karma de la mujer malvada, pecadora y astuta también, la virginidad de María ídem y el machismo no ostentaría el cetro que le ha dado carta blanca para cometer impunemente vejaciones, abusos, maltratos y condenas a las mujeres a lo largo de la historia de la humanidad.

La Iglesia Católica basa su poder en el desprecio a la mujer y el derecho del hombre a hacer lo que se le dé la gana. Basta citar algunos padres de ella: San Jerónimo: “Sentir placer sensual en los abrazos destinados a la procreación es condenable en la mujer”; San Cristomo: “El ojo de la mujer disturba nuestra alma, no sólo el ojo de las mujeres malas sino el ojo de las mujeres decentes”; San Agustín: “Es impensable y vergonzoso practicar el acto sexual con la mujer si ella desea evitar la procreación”. Crisóstomo: “La única salvación posible para una mujer es a través de engendrar hijos”; Juan Pablo II: “Las mujeres nunca podrán ejercer funciones eclesiásticas”. Podría continuar hasta el infinito.

Voy un poco más allá. ¿Por qué tampoco se denuncian los incontables abusos de las monjas a las niñas? ¿Las tocatas solapadas y frenteras de algunas “siervas de Dios” en ejercicio de sus funciones conventuales? ¿Por qué el Papa no renuncia? ¿Por qué no se acaba con el celibato y todas las perversiones que conlleva? ¿Hasta cuándo los matriculados en la Iglesia Católica, que de paso nos matricularon sin nuestro consentimiento, al nacer, tenemos que aguantarnos, en nombre de Dios, estas atrocidades, este machismo aberrante de sus jerarcas y estas actuaciones que en nada encarnan el mensaje de Jesús? Creo que se revolcaría en su Santo Sepulcro. Un buen tema para reflexionar en esta Semana de Pasión.

Podríamos preguntarnos también ¿por qué no tenemos una mujer Papa?, ¿por qué no tenemos una Presidenta mujer?, ¿por qué María es importante solamente por su virginidad?, ¿por qué Magdalena era una “pecadora arrepentida”? ¿Por qué nos seguimos aguantando tantas barbaridades? ¿Será que me excomulgarán una vez más?

Buscar columnista

Últimas Columnas de Aura Lucía Mera

¿La verdad asusta?

Curiosidades y sorpresas

Cuando la puerca torció el rabo

Suenan los clarines

El buen hijo