Sí a mi vida por una generación consciente

hace 38 mins
Por: Óscar Sevillano

La nueva Claudia López

Acierta la alcaldesa electa de Bogotá, Claudia López, al querer realizar un empalme con la mayor calma posible, tratando de evitar al máximo los debates y la controversia con la administración de Enrique Peñalosa, quien tiene la facultad para tomar decisiones hasta el 31 de diciembre del año en curso.

Acierta también en buscar a los excandidatos a la Alcaldía de Bogotá Carlos Fernando Galán, Miguel Uribe y Hollman Morris, porque deja claro que su futuro gobierno en la capital del país será para todos los ciudadanos y no únicamente pensando en el sector que la eligió.

Ojalá que esta actitud calmada y serena la mantenga durante su administración en Bogotá, porque para gobernar se requiere de mucha paciencia y quienes conocemos a Claudia sabemos muy bien que es una persona inteligente y trabajadora, pero demasiado impaciente e irascible, razón por la que sorprende esta nueva actitud.

Claudia, su equipo de trabajo y sus seguidores deben saber que a partir del 1° de enero del año 2020 los ojos de la opinión pública y de quienes ejerzan la oposición política a su mandato estarán puestos sobre ellos, y por tanto no pueden esperar únicamente aplausos. En una democracia que se respete, el análisis y la crítica son necesarios.

Por lo anterior, la alcaldesa electa debe olvidar sus tiempos como senadora, investigadora y analista política, y tratar de no repetir o utilizar frases polémicas, como por ejemplo: “Que se le embolate la cédula a la tía uribista”, “sanguijuela por alcantarilla”, etc., para ejercer como gobernante con mucha paciencia y abierta a todas las críticas que le han de llover cuando se alerte sobre alguna política o acto de su administración que pueda atentar contra el bienestar de los ciudadanos.

Gobernar no es una tarea fácil, mucho menos si se trata de una ciudad como Bogotá que tiene problemas bastante complejos de resolver, la mayoría de estos con soluciones a largo plazo y apuestas grandes, razón por la cual se requiere de mucho diálogo social, con el fin de generar políticas públicas pensadas y proyectadas para beneficiar a todos los bogotanos y bogotanas sin ningún distingo.

La alcaldesa electa lo sabe muy bien, por eso es bueno que haga lo posible por calmar a sus amigos y personas cercanas, especialmente a aquellos izquierdistas que tienen una actitud un tanto incendiaria, porque cualquier ruido que puedan generar pondrá en peligro la generación e implementación de determinadas políticas públicas que se requieran en Bogotá.

Es por esto tan importante que la nueva mandataria en Bogotá, con mucha calma, busque la manera de dejarle claro a la ciudadanía que su idea de comenzar a diseñar una red de metro no se hace con el ánimo de acabar con Transmilenio, entre otras porque este sistema de movilidad es la única realidad con la que cuentan los bogotanos, y más bien, por el contrario, debe continuar con la tarea de implementar soluciones inmediatas a los problemas de congestión y saturación de pasajeros en los buses articulados. Que no se puede pensar en solucionar los problemas del transporte público en la capital del país desconociendo a Transmilenio, y que tampoco cometerá la misma irresponsabilidad de Gustavo Petro y Samuel Moreno de abandonarlo a su suerte.

Además de lo anterior, que también trabajará por cuidar del medio ambiente en la ciudad y que hará campañas de cultura ciudadana con el ánimo de motivar un cambio en el comportamiento de los bogotanos, y, por último, que reconocerá que en Bogotá existe el crimen organizado y que este tiene conexiones con el narcotráfico en las diferentes regiones del país. Que en la capital el riesgo para la integridad y seguridad de las personas no es por los asesinatos, sino por el hurto callejero.

Ojalá que esta Claudia López que hemos visto en los últimos días sea la misma que va a administrar a Bogotá a partir del 1° de enero, cuando, insisto, los ojos de la opinión pública y de la ciudadanía en general estarán sobre sus actuaciones como funcionaria pública, no con el ánimo de integrar un equipo de porras como quisieran algunos de sus amigos cercanos, sino con la intención de analizar su gestión, por supuesto aplaudiendo los aciertos, pero también señalando los errores y exigiendo mejoras, como sucede en todas las democracias que se consideren serias.

@sevillanoscar

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La nueva Claudia López

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