La nueva “nueva China”

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Hablar de la “nueva China” es hablar del país de hace una década. El ritmo desbocado de sus cambios nos planta cada diez años en un horizonte distinto, que era difícil de imaginar hace apenas unos años, por no hablar de hace unos meses.

Aunque era de sospechar que China daría los primeros pasos para integrar a Hong Kong dentro de su órbita antes del 2049, casi nadie anticipó que lo haría en el 2020. Hubo una predicción, sin embargo, que acertó sin querer queriendo.

En 2016 se estrenó la película hongkonesa 2025, en la que su futuro distópico imaginaba esta región autónoma bajo el firme control del Partido Comunista. La película no pretendía hacer apuestas políticas. Era solo una pieza de ficción especulativa, que resaltaba cuán frágil resultaba la democracia en Hong Kong, cuán inexorable la gravedad del continente.

Pues la cuerda se reventó y el equilibrista cayó al vacío. Para el año 2025, la vida en Hong Kong habrá imitado al arte.

No volveré aquí sobre los temas que toqué en una reciente columna, sino sobre el hecho de que el 2020 representa un importante quiebre en la dinámica de los poderes mundiales. El COVID-19 comenzó en China, pero, lejos de quebrarla, le ha dado oportunidades para ampliar su rango de influencia y demostrar su resiliencia económica.

China, sin embargo, no ha sabido administrar bien las ventajas que le dio la pandemia. Ha cazado peleas inútiles con sus vecinos, como India, y ha caído en comportamientos que exacerban la inquietud mundial en torno a su inminente estatus de principal líder mundial, tras el lento declive de los Estados Unidos.

Esta semana, la economía china lanza una pareja de noticias que ponen de relieve cuán diferente es el panorama en uno y otro hemisferio. Barclays Capital estimó que la economía de China crecerá 3% en el 2020, y en el trimestre de abril a junio creció 3,2%. Está en camino de volver al mismo ritmo que tenía antes de que comenzara la pandemia.

Por otra parte, el imperio empresarial de Jack Ma está a punto de lanzar una oferta pública inicial en las bolsas de Hong Kong y Shanghái, sin tocar la de Nueva York. Ant Group Co., la empresa dueña de AliPay, la principal plataforma de pagos electrónicos de China, fue valorada en 150.000 millones de dólares durante una ronda de recaudación de fondos en 2018. El Grupo Alibaba, del que salió AliPay, hizo su oferta pública inicial en Nueva York en 2014 y fue la segunda más grande de la historia.

El mensaje que quiere enviar Jack Ma, el empresario chino modelo, es que el imperio económico chino no solo ha despegado, sino que no debe acogerse a los circuitos financieros de Estados Unidos. Esto, en medio de un recrudecimiento de las tensiones entre China y Estados Unidos, es una declaración de lealtades y una demostración de fuerza. El resultado de esa oferta pública inicial dará una medida interesante del vigor de las bolsas chinas en comparación a las estadounidenses.

Es cierto que Nueva York sigue siendo el centro del mundo bursátil, pero una de las grandes fortalezas de Estados Unidos para mantener su condición de principal poder internacional, además de tener el ejército más grande del mundo, es el uso del dólar como moneda. Una vez el yuan lo iguale en el panorama internacional, acabará de producirse una gran vuelta de tuerca geopolítica.

Twitter: @santiagovillach

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