Por: Columnista invitado

La OECD y una oportunidad que hay que aprovechar

En el informe país sobre Colombia que presentó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) la semana pasada hay muchos elogios, pero también un recuento de muchas críticas.

Los elogios al manejo macroeconómico, al marco de política económica, a los avances en reducción de la pobreza, a las mejoras en el mercado laboral, son más que merecidos. Las críticas, formuladas como tareas pendientes, son también merecidas y, adicionaría, preocupantes. Respecto a estas últimas, claro que no son nuevas y han sido puestas constantemente en la discusión por economistas de muchas vertientes en el país. La diferencia, creo yo, es que las hace un externo con visión de todo el bosque del club exclusivo de países al que queremos pertenecer pronto.

El documento no se queda en las críticas y es propositivo sobre qué reformas y cambios puntuales se deben acometer para tener un crecimiento mayor y más inclusivo. Hacen un énfasis que me gusta mucho en la necesidad de reformar el sistema tributario para generar equidad, mayor crecimiento y mayor recaudo. La combinación de elevada informalidad, baja capacidad administrativa de la DIAN y bajas multas ha llevado a que las reformas continuas al régimen de impuestos se hayan ido por la vía fácil de aumentar la recaudación en cabeza de las empresas formales. Adicionalmente, ante las tasas nominales de impuesto a la renta para empresas elevadas, tanto históricamente como al compararlo con otros países, el régimen se ha llenado de exenciones que en lugar de mejorar el sistema aumentan su inequidad. El mensaje más contundente del informe es que hay que cambiar el sistema gradualmente para aumentar la participación de los particulares en el recaudo tributario y disminuir el de las empresas. Hay fórmulas puntuales, como empezar a gravar las acciones en cabeza de particulares, reducir las tasas de tributación a la renta de las empresas, eliminar el IVA a la inversión, entre otras.

Las propuestas no son vinculantes y este informe es de uno de los veintitrés comités que están estudiando la aplicación de Colombia para entrar a la OECD, pero por el bien del futuro del país y por un aumento de sostenible de su crecimiento deberíamos tomárnoslas muy en serio.

 

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