Por: Hernando Roa Suárez
Construir democracia

La oficina del presidente: reflexiones iniciales (II)

Este es un momento oportuno para gobernar seria y democráticamente a la nación: sin populismos, ni caudillismos que desnaturalizan los procesos democráticos.

En la columna anterior nos ocupamos de las notas introductorias, los objetivos, la importancia del tema, las conceptualizaciones y las funciones de la oficina del presidente. Continuemos con los perfiles de los asesores.

Perfiles. El equipo mixto de cualificados asesores debe estar integrado por expertos que, teniendo formación interdisciplinaria, estén en posibilidad de apoyar el ejercicio de la gobernabilidad democrática. Enunciemos —con flexibilidad—  y solo a manera de ejemplos, los perfiles de diez posibles profesionales, no los únicos, pero todos con visión internacional actualizada: i) Un administrador público, con sólida formación política, experiencia administrativa y conocimiento del manejo de situaciones de crisis. ii) Un economista, comunicador social, y conocedor de la problemática de la paz y la solución de conflictos. iii) Un ingeniero, experto en sistemas, y formación en ciencias naturales. iv) Un médico, especializado en salud pública, con demostrada experiencia política. v) Un abogado, conocedor de la contratación estatal y del manejo de las relaciones con el Congreso e instituciones de la rama jurisdiccional del poder público. vi) Un artista con experiencia cultural, visión universal y formación política. vii) Un educador con altos conocimientos en pedagogía, psicología social y proyectos de desarrollo. viii) Un agrónomo con formación en administración pública, relaciones internacionales y solución de conflictos. ix) Un arquitecto urbanista, experto en temas ambientales y con formación en políticas públicas. x) Un trabajador social, especialista en políticas públicas, con experiencia en la problemática familiar, y así sucesivamente, según las necesidades propias del ejercicio del poder y las prioridades programáticas definidas y ajustadas.

Este equipo, trabajando interdisciplinaria y coordinadamente, debe presentar informes ejecutivos para la toma de decisiones. ¿Será clara la necesidad de configurarlo y su utilidad, para enfrentar una crisis con las características y el impacto de la actual? ¿Su existencia ayudará a implementar los Acuerdos y cristalizar paulatinamente el programa de gobierno y sus políticas públicas?

La oficina del presidente y los buenos gobiernos. Este tema está íntimamente ligado a las distintas formas de organización política, desde Platón hasta nuestros días[1]. A partir del decenio de los 90 del siglo XX, y teniendo en cuenta los grandes avances de la cibernética y su impacto en la política, se ha profundizado en la problemática hasta la posmodernidad. Hoy se presenta significante, para un presidente demócrata, el que podamos tener un buen gobierno reconocido por la comunidad nacional e internacional. Condensadamente, se entiende que un buen gobierno es catalizador, comprometido con la ciudadanía, competitivo, organizado por misiones, capaz de concretar resultados, estar al servicio de la comunidad y  emprendedor, preventivo y descentralizado[2].

Gobernar y comunicar. Sabemos —hace decenios— que información es poder, y que sin información confiable no es posible un ejercicio eficaz y eficiente del mismo. Científicos, políticos, comunicadores,  asesores y tecnócratas occidentales, de la más alta categoría (T. Kuhn, M. McLuhan, A. Schlesinger, TH. C. Sorensen, K. Deutsch, R. Dahl, A. Touraine, M. Castells, E. Morin, J. Habermas, J. Galtung, Y. Dror, N. Bobbio, M. Bunge, J. A. Viera-Gallo, H. Gómez Buendía, L. J. Garay, F. Leal Buitrago, J. A. Ocampo, E. Pizano, E. González Salas, M. Palacios M. Naim, A. Oppenheimer…) han destacado —especialmente desde mediados de los 60 del siglo XX— la trascendencia que tiene, para la misión y capacidad de gobernar, la función comunicativa.

Me inclino a pensar que, para mejorar esa capacidad, es conveniente reorganizar dicha oficina. Creo que cuando la política es usada para consolidar la participación societal y fortalecer las instituciones democráticas, implementando los Acuerdos, por ejemplo, contribuye a impulsar los procesos de desarrollo. Un presidente que quiera acertar y merecer el reconocimiento histórico de sus gobernados hoy debe crear condiciones para que la política facilite la comunicación entre los distintos estamentos y la ciudadanía, haciendo efectiva la presencia del gobierno en la vida social y produciendo consensos que impulsen la construcción de sujetos sociales, capaces de concretar un desarrollo sostenible para el país.

A propósito de los costos. Podría argüirse que conformar este grupo es costoso, si se gastaran, por ejemplo, 1.800 millones de pesos, en estos diez profesionales, por año. Sin embargo, preguntémonos: ¿cuánto le ha costado, y le cuesta al país haber designado presidentes, ministros y tecnócratas que no estaban adecuadamente preparados para el ejercicio del poder? ¿Cuánto le puede seguir costando a nuestra economía el manejo equivocado que se ha dado en el proceso de la negociación de los TLC? ¿Qué pensaron algunos senadores demócratas norteamericanos sobre los impactos negativos que podían tener para la economía colombiana, la firma del tratado cómo se firmó?[3].

Sigamos: ¿cuánto le ha significado al Tesoro Nacional las decisiones erradas en materia de contratación pública, por ignorancia y/o manejos politiqueros, en el período 1970-2018? ¿Cuánto ha perdido el sector agropecuario colombiano, como consecuencia de las orientaciones de la apertura económica a partir del intervalo 1990-1994, hasta nuestros días? ¿Cuántos billones de pesos se han perdido y/o dejado de ganar, por los errores históricos cometidos en materia de políticas cafetera y petrolera; y del manejo de las relaciones internacionales (1970-2018)?[4] ¿Qué pensar sobre los costos de Reficar? ¿Podrá hablarse de democracia participativa en el siglo XXI, sin disponer de equipos de tecnócratas y burócratas muy bien preparados? La ciudadanía está invitada a informarse y las universidades, los centros de pensamiento y los partidos y movimientos políticos —que se hayan modernizado— deben producir esa información.

Conclusiones. Revisemos las siguientes proposiciones: i) La comprensión de la estructuración y el funcionamiento de la oficina del presidente es un tema vital para la organización del proceso de la toma de decisiones; debe ser una dependencia ejemplar dentro del sistema político democrático colombiano. ii) Las conceptualizaciones básicas empleadas son mediaciones entre la abstracción y la concreción, que nos permiten comprender y manejar, con propiedad, el tema planteado. iii) El análisis de las funciones y los perfiles, referidos a los asesores de reflexión profunda, es clave para la gestión presidencial. iv) Un camino adecuado, para impulsar buenos gobiernos hoy, es estructurar técnicamente la citada oficina. v) El conjunto de los instrumentos tecno-sociales disponibles en nuestros días y sus posibilidades de aplicación para el conocimiento y puesta en práctica de la política estatal son decisivos para implementar la comunicación y el control, así como para facilitar que la mayoría de sus estamentos participen activa y éticamente en la vida política nacional. vi) Y unas preguntas inquietantes: a) ¿Habrá habido un desgaste innecesario de los últimos presidentes colombianos por exceso de concentración de poder? b) ¿No será conveniente que el primer mandatario designe ministros y jefes de departamentos administrativos en los que pueda delegar? c) ¿Será tiempo ya de reestructurar la oficina del presidente de Colombia y facilitar una toma de decisiones eficiente y eficaz, sin tantas imprudencias, bandazos e improvisaciones?

No olvidemos: La designación de altos funcionarios del Estado es algo realmente serio y tecno-político. Ya veremos los resultados de las decisiones y el perfil gubernamental inicial. Y una pregunta  final: ¿Sería viable aplicar un replanteamiento del Estado del bienestar, con enfoque neokeynesiano, a las condiciones actuales de Colombia?

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* Miembro de La paz querida.

Referencias


[1] Revista de la Academia Colombiana de Jurisprudencia número 367. Mauricio Reyes Posada (2018). El origen de la ética y del pensamiento político en la antigua Grecia, pp. 3-35.

[2] Véanse los aportes de Osborn, David, y Gaebler, Te (1994). Reinventando o governo. Enap. Brasilia.

[3] Escúchese, por ejemplo,  la grabación de la W, 7 de junio de 2007, 7:30 a 9:00 a.m. Complementariamente, estúdiense incisivamente las implicaciones de la carta, de la misma fecha, firmada por los demócratas, incluyendo al candidato Obama, a raíz de la visita del presidente Uribe a los EE. UU.

[4] El lector cuidadoso continuará formulándose preguntas al respecto.

Bibliografía mínima inicial

Roa Suárez, Hernando.  (2018). EL LIDERAZGO POLÍTICO. ANÁLISIS DE CASOS. Academia Colombia de Jurisprudencia. Bogotá.  

_________________     (2016).CONSTRUIR DEMOCRACIA. 45 años de periodismo de opinión. IEPRI-UNAL; Instituto Pensar - Javeriana; Compensar; Domopaz; Redunipaz;  Ibáñez. Bogotá.

_________________  y otros.  (1997). LA OFICINA DEL PRESIDENTE. Análisis de casos. Esap-Hurtado y Urbina. Bogotá.

También le puede interesar: "Nicaragua resiste: ¿Debe renunciar Daniel Ortega para evitar una guerra civil?"

 

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